Los monstruos de ‘La Odisea’... y sus equivalentes en el folclore ruso
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Sin embargo, los antiguos eslavos también poblaron sus bosques, ríos y montañas de criaturas extraordinarias capaces de rivalizar con los seres a los que tuvo que enfrentarse Ulises durante su largo viaje de regreso a Ítaca. Aunque ambas tradiciones surgieron de forma independiente, sorprenden las similitudes entre algunos de sus personajes.
Sviatogor: el gigante que recuerda a Polifemo
Polifemo siendo cegado por Ulises y sus hombres. Vaso griego.
Polifemo es probablemente el monstruo más famoso de La Odisea. Este gigantesco pastor de un solo ojo captura a Ulises y a sus hombres en una cueva antes de ser engañado por el héroe griego, que consigue escapar tras dejarlo ciego.
El folclore ruso no conoce gigantes de un solo ojo, pero sí cuenta con un coloso legendario: Sviatogor, uno de los héroes de las bilinas, los cantares épicos medievales de la antigua Rus. Su tamaño era tan descomunal que, según algunas versiones, la propia tierra apenas podía soportar su peso. Dotado de una fuerza sobrehumana, acabó transmitiendo parte de su poder al gran héroe Iliá Múromets antes de morir.
Aunque su carácter (y su dieta) es muy distinto al de Polifemo, ambos representan la fuerza bruta y casi indomable de un mundo salvaje que el héroe debe afrontar.
Sviatogor-bogatir
Rusalki: las seductoras del agua
Las sirenas de La Odisea atraían a los navegantes con un canto irresistible que conducía a la muerte. Homero apenas describe su aspecto, pero el arte griego de épocas posteriores las representó como criaturas con cabeza de mujer y cuerpo de ave.
"Ulises y las sirenas", Herbert James Draper
Su equivalente más cercano en la tradición rusa son las rusalki. Según las creencias populares, son espíritus femeninos vinculados a ríos, lagos y pantanos. Suelen aparecer como jóvenes de extraordinaria belleza que cantan, bailan o ríen para atraer a los viajeros.
En muchas tradiciones terminan conduciendo a sus víctimas hacia el agua, donde encuentran la muerte, aunque sus características varían considerablemente según la región y la época.
‘Las profundidades del agua. El remolino’. Iván Alexéievich Dzheneye
Chudo-Yudo: el monstruo de muchas cabezas
Escila era uno de los mayores peligros del viaje de Ulises. Habitaba en una gruta situada sobre un estrecho marino y atacaba a los barcos con sus múltiples cabezas, arrebatando a varios marineros cada vez que una embarcación pasaba cerca.
Figura de Escila conservada en Atenas.
En los cuentos populares rusos encontramos un rival que recuerda a esta criatura: Chudo-Yudo. Se trata de un monstruo fantástico cuya apariencia cambia según el relato, aunque con frecuencia posee tres, seis, nueve o incluso doce cabezas.
Los héroes deben enfrentarse a él en combates épicos que ponen a prueba tanto su fuerza como su inteligencia, del mismo modo que Ulises solo consigue sobrevivir gracias a su astucia.
El Vodianói y los remolinos mortales
Mientras Escila atacaba desde los acantilados, Caribdis permanecía oculta bajo las aguas. Tres veces al día absorbía enormes cantidades de agua formando un gigantesco remolino capaz de tragarse barcos enteros.
Ulises se enfrenta a Caribdis en este cuadro de Adolf Hirémy-Hirschl
La mitología rusa no posee un equivalente exacto, pero sí un espíritu acuático temido por pescadores y navegantes: el Vodianói. Este anciano sobrenatural habitaba en ríos y lagos y, según las creencias populares, era capaz de provocar remolinos, hundir embarcaciones o arrastrar a las personas hasta el fondo.
No se trataba de una fuerza natural como Caribdis, sino de un ser inteligente asociado a los mismos peligros que acechaban bajo la superficie del agua.
Vodianói
Baba Yagá: la Circe de los cuentos rusos
La bella hechicera Circe es uno de los personajes más complejos de La Odisea. Gracias a sus poderes mágicos transforma en cerdos a los compañeros de Ulises antes de convertirse finalmente en una aliada del héroe y ayudarle a continuar su viaje.
Circe ofreciendo una copa a Ulises. John William Waterhouse
En el folclore ruso existe una figura igualmente poderosa: Baba Yagá.
Esta anciana bruja vive en una cabaña sostenida sobre patas de gallina, vuela en un mortero y domina una magia extraordinaria. En algunos cuentos amenaza con devorar a quienes penetran en su bosque; en otros, sin embargo, ayuda a los protagonistas proporcionándoles objetos mágicos, consejos o pruebas que deben superar.
Como Circe, Baba Yagá nunca puede clasificarse simplemente como buena o malvada. Ambas representan el conocimiento antiguo, la magia y los desafíos que el héroe debe afrontar antes de completar su viaje.
"Baba Yagá", Víktor Vasnetsov