Cinco lugares de Rusia que parecen escenarios de ‘La Odisea’
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Desde acantilados volcánicos hasta islas envueltas en niebla, pasando por lagos donde, según las leyendas, habitan criaturas monstruosas, estos cinco lugares demuestran que no hace falta viajar al Mediterráneo para sentirse dentro del universo homérico.
El estreno de la nueva adaptación cinematográfica de La Odisea ha devuelto a la actualidad la epopeya de Homero, una historia de viajes imposibles, monstruos, tempestades y tierras desconocidas que sigue fascinando casi tres mil años después de haber sido escrita. Aunque Ulises nunca navegó por estos lugares, algunos de los paisajes más espectaculares de Rusia evocan con sorprendente facilidad los escenarios imaginados por el poeta griego.
1. Cabo Fiolent
Los abruptos acantilados del cabo Fiolent, bañados por las aguas del mar Negro, forman uno de los paisajes costeros más impresionantes de la región. Sus paredes volcánicas, cuevas marinas y aguas de un intenso color azul crean un escenario tan bello como inquietante.
Desde la Antigüedad, estas costas fueron conocidas por los navegantes griegos del Ponto Euxino, que debían enfrentarse a tormentas repentinas y peligrosos arrecifes. Hoy resulta fácil imaginar aquí una escena inspirada en el paso de Ulises entre los dominios de Escila y Caribdis.
2. Lago Baikal
Lago Baikal.
El Baikal posee una inmensidad que hace olvidar que se trata de un lago. Sus bruscos temporales y las antiguas leyendas buriatas sobre criaturas desconocidas contribuyen a reforzar su aura de misterio.
Entre ellas destaca el Lusud-Khan, descrito como un gigantesco ser acuático semejante a un enorme esturión acorazado. Algunos pescadores aseguran haber visto grandes sombras desplazándose bajo las cristalinas aguas del lago.
Si Homero hubiera conocido el Baikal, difícilmente habría encontrado un escenario más apropiado para situar alguno de los monstruos marinos de su epopeya.
3. Las islas Kuriles
Separando el mar de Ojotsk del océano Pacífico, las Kuriles constituyen uno de los archipiélagos más remotos y salvajes del planeta. Volcanes activos, nieblas casi permanentes y acantilados azotados por el oleaje les confieren un aspecto casi sobrenatural.
Cada isla parece esconder un nuevo misterio, como ocurría con las tierras desconocidas en las que desembarcaba Ulises durante su interminable viaje de regreso a Ítaca.
4. Los Pilares del Lena
A orillas del río Lena se levantan cientos de colosales columnas de roca que alcanzan hasta 300 metros de altura. Declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO, estas formaciones crean un paisaje que parece obra de gigantes.
Sus enormes murallas pétreas evocan fortalezas ciclópeas dignas del universo descrito por Homero, donde los héroes se enfrentaban continuamente a seres y paisajes extraordinarios.
5. La bahía de Avacha
En la península de Kamchatka, la bahía de Avacha está rodeada por volcanes, costas abruptas y un océano casi siempre embravecido. La presencia de fumarolas, nieblas y montañas de origen volcánico convierte este rincón del extremo oriental ruso en un escenario de apariencia mitológica.
Contemplar este paisaje permite comprender por qué los antiguos situaban en los confines del mundo conocido los dominios de dioses, monstruos y héroes.