Estos eran los escritores adorados por los distintos dirigentes soviéticos
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Por lo que leían los dirigentes de la URSS se puede juzgar no solo sus gustos personales, sino también el espíritu de la época, las orientaciones ideológicas e incluso sus contradicciones ocultas.
Vladímir Lenin (1917–1924)
El ideólogo de la revolución tenía una excelente formación y era muy leído. Sin embargo, según los recuerdos de su esposa, Nadezhda Krúpskaya, entre los escritores rusos amaba y releía con frecuencia las obras de Alexánder Pushkin e Iván Turguénev. Conocía las novelas de este último casi al pie de la letra, especialmente Humo y Tierras vírgenes. También dedicó varios artículos a la obra de Lev Tolstói y lo consideraba un artista de la palabra “sin igual en Europa”.
Iósif Stalin (1924–1953)
A juzgar por los recuerdos de sus contemporáneos y por su biblioteca personal, Stalin apreciaba el humor sutil. Su escritor favorito durante toda su vida fue Antón Chéjov. Releía constantemente sus obras. El secretario general también era un gran admirador de Gógol, a quien citaba a menudo en sus conversaciones. También le gustaba Saltikov-Shchedrín.
Nikita Jrushchov (1953–1964)
Las preferencias literarias de Jrushchov se inclinaban hacia la cultura popular. Su poeta favorito era Nikolái Nekrásov: sabía sus versos de memoria y consideraba que nadie había sabido transmitir mejor los «pensamientos campesinos». Alexánder Tvardovski era su poeta soviético favorito. Y a Mijaíl Shólojov lo llamaba “uno de nuestros grandes escritores contemporáneos”.
Leonid Brézhnev (1964–1982)
El secretario general tenía un aspecto rudo, pero un alma sensible. Al menos, eso parecen indicar sus preferencias literarias: le gustaba la poesía. Entre sus poetas favoritos estaban Pushkin, Lérmontov, Blok y Maiakovski. Pero sentía una especial predilección por la poesía de Serguéi Yesenin.
Yuri Andrópov (1982–1984)
En sus lecturas tendía hacia lo filosófico. Le gustaba releer los Ensayos de Montaigne y El mundo como voluntad y representación de Schopenhauer. Por esa misma razón, de entre todas las obras de Lev Tolstói destacaba ¿En qué consiste mi fe?
Konstantín Chernenko (1984–1985)
Debido a que estuvo al frente del país durante muy poco tiempo, no se ha conservado una idea clara de su círculo de lecturas. Sin embargo, existen testimonios de que conocía bien los clásicos rusos (Pushkin, Tolstói y Lérmontov) y que destacaba la poesía de Yesenin.
Mijaíl Gorbachov (1985–1991)
El último dirigente de la URSS mencionó en varias ocasiones los nombres que más influyeron en él. Entre ellos estaban Pushkin y Lérmontov, Lev Tolstói, Dostoievski, Turguénev y Chéjov. También apreciaba las novelas de Chinguiz Aitmátov y Daniil Granin. A este último lo reconocía además como figura pública e “intelectual ruso”.