¿Por qué Nikolái Leskov fue considerado el ‘escritor más ruso’?
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Nikolái Leskov no solo fue uno de los escritores más originales de Rusia, sino también uno de los más infravalorados. Sin embargo, su contribución a la literatura rusa puede compararse con la de Iván Turguénev. Si este último reveló al lector ruso el mundo del campesinado a través de Memorias de un cazador, Leskov hizo algo parecido con el clero. Sacerdotes, diáconos y monjas aparecen constantemente entre sus personajes. Algunos son tratados con simpatía, otros con dureza, pero todos reflejan un profundo conocimiento de ese ambiente. No era casualidad: procedía de una familia de tradición clerical. Su abuelo, bisabuelo y casi todos los hombres de la rama paterna habían sido sacerdotes.
Nikolái Leskov hacia 1880
Su padre fue el primero en romper con la tradición familiar. Aunque estudió en un seminario, rechazó ordenarse sacerdote y comenzó una carrera administrativa en la provincia de Oriol, alcanzando un rango que le otorgó nobleza hereditaria.
Una educación irregular
La formación académica de Leskov fue accidentada. Durante cinco años en el gimnasio de Oriol apenas completó tres cursos. En 1847, con dieciséis años, comenzó a trabajar en la Cámara Penal de Oriol, donde anteriormente había servido su padre. Preocupada por su futuro, su madre recurrió a un hermano suyo residente en Kiev. Gracias a él, Leskov fue trasladado a esa ciudad para trabajar en la administración y asistir a la universidad como oyente.
Nikolái Leskov en la década de 1880
Pero su verdadera formación llegó de la mano de otro tío, Alexander Scott, un británico afincado en Rusia. En 1857 abandonó su empleo estatal para incorporarse a la empresa comercial Scott & Wilkens. Aquellos años se transformaron en una auténtica escuela de vida. Recorrió gran parte del Imperio ruso, observando las costumbres de distintas regiones, estudiando dialectos y entrando en contacto con peregrinos, Viejos Creyentes y diversas sectas religiosas. Rusia se le reveló en toda su complejidad y diversidad.
Del periodismo a la literatura
Más tarde recordaría aquellos años como los mejores de su vida. Sus cartas de viaje resultaban tan interesantes que su tío las leía en voz alta y auguraba para él una carrera literaria.
Portada de la primera edición independiente de la novela «Los clérigos» (Soboriane)
La predicción se cumplió. Cuando la empresa quebró, Leskov se dedicó al periodismo. Sus primeros trabajos aparecieron en 1859 y, dos años después, ya colaboraba con numerosas publicaciones de San Petersburgo. Sin embargo, en 1862 su carrera sufrió un duro golpe. En un artículo sobre los incendios que devastaron la capital repitió rumores que atribuían los fuegos a estudiantes revolucionarios y criticó la actuación de las autoridades. Liberales y funcionarios se sintieron igualmente ofendidos. Poco después empeoró la situación con la publicación de la novela Sin salida, donde satirizaba a varios escritores contemporáneos. Muchos colegas le dieron la espalda.
Un universo literario único
Leskov sentía una auténtica pasión por las antigüedades y especialmente por los antiguos relojes de sonería. Su prosa se asemeja a un gabinete de curiosidades donde conviven objetos extraños y fascinantes. Su estilo narrativo no imitaba simplemente el habla popular: la transformaba artísticamente. Sus narradores parecen personajes vivos, como el legendario Zurdo (Levshá), protagonista de uno de sus relatos más famosos.
En 1887 conoció a Lev Tolstói. La relación entre ambos evolucionó hacia una profunda afinidad espiritual. Leskov adoptó el vegetarianismo por convicción moral y fue el primero en pedir públicamente la publicación de un libro de cocina vegetariana en ruso. Además, creó el primer personaje vegetariano de la literatura rusa en su relato Figura.
El legado de Leskov
Nikolái Leskov en 1892
Nikolái Leskov falleció en 1895. Dejó una obra difícil de clasificar y llena de personajes memorables: santos, pecadores, excéntricos y mártires que hablan en una lengua literaria única. Su hijo Andréi Leskov escribió una extensa biografía titulada La vida de Nikolái Leskov. Y su bisnieta, Tatiana Leskova, nacida en 1922, se convirtió en una leyenda del ballet brasileño. A los 99 años recibió la Medalla Presidencial de Brasil por su contribución al desarrollo de la danza.