¿Por qué Iósif Stalin llamó por teléfono a escritores rusos?
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En la primavera de 1930, Iósif Stalin llamó a Mijaíl Bulgákov. Y en mayo de 1934, a Borís Pasternak. Ambas conversaciones duraron apenas unos minutos, pero se llenaron de leyendas y se convirtieron en algunos de los episodios más importantes en la vida de ambos escritores.
La llamada a Bulgákov
Mijaíl Bulgákov
Para la primavera de 1930, la situación de Mijaíl Bulgákov era catastrófica. Sus obras habían sido retiradas del repertorio, su prosa no se publicaba y era objeto de ataques en la prensa. El escritor se había quedado sin medios de subsistencia.
El 28 de marzo, Bulgákov escribió una carta sincera a Iósif Stalin y al gobierno de la URSS, en la que auguraba su pronta muerte y pedía que lo dejaran salir al extranjero o que le permitieran trabajar en su profesión como ayudante de dirección en el Teatro de Arte de Moscú (MJAT).
Como contó después el propio escritor, el 18 de abril, hacia las 6–7 de la tarde, sonó el teléfono en su apartamento de la calle Bolshaya Pirogovskaya. Su esposa contestó y le dijeron que llamaban del Comité Central. Bulgákov, pensando que era una broma, se acercó al teléfono molesto.
“Hemos recibido su carta. La hemos leído con los camaradas. Recibirá una respuesta favorable… Pero, ¿es verdad que quiere irse al extranjero? ¿Es que le hemos cansado tanto?”, preguntó Stalin.
“He pensado mucho últimamente si un escritor ruso puede vivir fuera de su patria. Y me parece que no puede”, respondió Bulgákov.
Al día siguiente, Bulgákov fue aceptado en el MJAT como asistente de dirección.
La llamada a Pasternak
Borís Pasternak
El motivo de la llamada a Pasternak fue el arresto del poeta Ósip Mandelstam la noche del 14 de mayo de 1934. La causa fue su famosa epigrama Vivimos sin sentir el país bajo nuestros pies, donde aparecían versos sobre el “montañés del Kremlin” con “bigotes de cucaracha”. En Moscú comenzaron a circular rumores sobre su detención. Pasternak acudió al miembro del Politburó Nikolái Bujarin, quien escribió a Stalin una nota: “Pasternak también está preocupado”.
A diferencia de la conversación de Stalin con Bulgákov, confirmada por muchas fuentes, la conversación con Pasternak presenta numerosas versiones. El investigador Benedicto Sarnov contó al menos doce variantes distintas. Incluso hay motivos para pensar que el propio Pasternak la relató de forma diferente a distintas personas.
Una de las versiones más fiables pertenece al traductor Nikolái Vilmont, que estaba en el apartamento de Pasternak en el momento de la llamada y contestó el teléfono. Según sus recuerdos, Stalin preguntó por Mandelstam. Pasternak, sabiendo que lo habían arrestado por sus versos sobre Stalin, actuó con extrema cautela e intentó desviar el tema: “Iósif Visariónovich, hablemos de otra cosa”. Stalin se enfadó: “Nosotros, los bolcheviques, nunca abandonamos a nuestros amigos”, reprochó al poeta.
Según testimonios de sus allegados, después de esta llamada Pasternak no pudo escribir durante mucho tiempo y sufrió profundamente por haber actuado como un cobarde, al no haber sido capaz de defender a su amigo. Sin embargo, a pesar del tono humillante de la conversación, la condena de Mandelstam (inicialmente exilio en Cherdin) fue suavizada. Finalmente, fue enviado al exilio en Vorónezh.