‘Argus’: el pequeño submarino científico soviético que exploró los océanos
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La construcción del Argus comenzó en unos astilleros de Beli Gorodok y continuó en la bahía de Golubaya, cerca de Gelendzhik, donde se encontraba una importante base del Instituto de Oceanología. Tras varios años de trabajo, el aparato realizó sus primeras pruebas de inmersión el 25 de junio de 1975. Durante aquellas pruebas se verificó el funcionamiento de todos sus sistemas y se confirmó la viabilidad de un diseño que combinaba ligereza, maniobrabilidad y capacidad científica.
El submarino contaba con una estructura metálica resistente cubierta por un casco ligero de fibra de vidrio. En su interior podían viajar varios ocupantes, incluyendo piloto, ingenieros y observadores científicos. Estaba equipado con iluminación submarina, cámaras fotográficas, un brazo manipulador y una cesta extensible destinada a recoger muestras del fondo marino. Además, disponía de sofisticados sistemas de control de flotabilidad que permitían modificar con precisión su profundidad y equilibrio bajo el agua.
Según describen en Deepstorm.ru con un peso de unas 8,3 toneladas y una velocidad máxima de aproximadamente 1,5 nudos, el Argus no estaba pensado para desplazamientos rápidos, sino para la observación detallada y el trabajo científico. Su capacidad para permanecer estable cerca del fondo lo convertía en una plataforma ideal para investigaciones geológicas, biológicas y oceanográficas.
A finales de los años setenta el sumergible participó en diversas campañas de estudio en el mar Negro, incluyendo investigaciones en la bahía de Novorosisk. Más tarde fue embarcado en los buques oceanográficos Vitiaz y Rift, desde los cuales realizó inmersiones en numerosas regiones marinas. Además del mar Negro, trabajó en el Mediterráneo y en zonas de la plataforma continental atlántica. Incluso en 1994 seguía realizando tareas submarinas en el estrecho de Gibraltar.
El Argus desempeñó un papel importante en la oceanografía soviética y rusa. Gracias a él, numerosos especialistas pudieron descender personalmente hasta sus áreas de estudio y trabajar directamente con los objetos de investigación, algo imposible mediante observaciones remotas. La experiencia acumulada durante décadas contribuyó al desarrollo de nuevas tecnologías submarinas y al avance del conocimiento científico de los océanos.
Tras una larga carrera dedicada a la exploración marina, el Argus pasó a convertirse en una pieza histórica. En 2013 podía contemplarse expuesto sobre un pedestal junto a la entrada del Museo Geológico Estatal Vernadski de Moscú, donde permanece como testimonio de una época en la que la exploración de las profundidades oceánicas era uno de los grandes desafíos científicos de la Unión Soviética.