Túpolev Tu-130: el dron hipersónico soviético que se adelantó a su tiempo
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El aparato formaba parte del programa DP (Dalni Planíruyushchi, “planeador de largo alcance”). La idea consistía en lanzar el vehículo mediante un misil balístico, que lo elevaría hasta una altitud de entre 80 y 100 kilómetros. Una vez separado del cohete, el Tu-130 planearía hacia su objetivo a velocidades cercanas a Mach 10, recorriendo hasta 4.000 kilómetros antes de entrar en picado sobre el blanco.
A diferencia de un avión convencional, el Tu-130 no disponía de motores. Todo el vuelo se realizaba aprovechando la enorme velocidad adquirida durante el lanzamiento y su diseño aerodinámico. Para soportar el intenso calentamiento provocado por el rozamiento con la atmósfera, el fuselaje estaba construido en acero inoxidable y grafito, siguiendo una innovadora «estructura caliente», capaz de resistir temperaturas extremas sin sistemas de refrigeración externos.
Durante su desarrollo, podemos leer en Airwar.ru,los ingenieros de Túpolev construyeron numerosos modelos a escala que fueron ensayados en los túneles de viento del TsAGI y lanzados desde bombarderos Tu-16 para comprobar su comportamiento en vuelo. También se realizaron pruebas con aceleradores de combustible sólido y experimentos que permitieron estudiar velocidades de hasta Mach 6.
En 1960 ya se había completado el primer prototipo, pero el proyecto fue cancelado ese mismo año tras un cambio en las prioridades militares soviéticas.