KSM-1: el extraño avión soviético impulsado por un motor de automóvil

Puerta a Rusia (Foto: airwar.ru, OpenAI)
Puerta a Rusia (Foto: airwar.ru, OpenAI)
En la década de 1930, la Unión Soviética experimentó con una idea tan simple como revolucionaria: construir aviones baratos utilizando motores de automóvil. Uno de los proyectos más curiosos de aquella época fue el KSM-1, un pequeño avión experimental desarrollado en 1935.

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El aparato nació en Gorki gracias a la iniciativa de ingenieros, técnicos y miembros del Komsomol, ya que el Estado no destinó fondos al proyecto. Su principal característica era el uso de un motor GAZ derivado de automóviles Ford producidos bajo licencia en la URSS. La intención era crear un avión económico, fácil de mantener y capaz de producirse en masa para entrenamiento y comunicaciones.

Los diseñadores ya habían probado motores similares en aerosani (vehículos soviéticos sobre esquís impulsados por hélice) y decidieron llevar el concepto al aire. El resultado fue el KSM-1, un avión ligero construido casi de manera artesanal.

airwar.ru
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Durante las pruebas estatales realizadas entre 1935 y 1936, según detallan en Airwar.ru el aparato demostró algo que podía sonar sorprendente: los motores de automóvil podían funcionar de forma fiable en aviación.

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El informe oficial destacó su bajo consumo, simplicidad mecánica y capacidad de producción masiva. Sin embargo, el avión tenía un problema importante: era demasiado pesado y sus prestaciones resultaban insuficientes para entrar en producción.

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A pesar de ello, el proyecto llamó la atención de las autoridades soviéticas. En 1939 el gobierno ordenó continuar el desarrollo de aviones equipados con motores automovilísticos, buscando modelos militares de enlace y reconocimiento baratos y fáciles de fabricar.

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Aunque el KSM-1 nunca se convirtió en un avión de serie, representa uno de los experimentos más peculiares de la aviación soviética: el intento de crear un “Ford volador” para las masas.