Yak-44E: el avión pensado para ser los ‘ojos’ de los portaaviones soviéticos
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El desarrollo del Yak-44E estuvo estrechamente ligado a los grandes planes soviéticos para crear una auténtica flota de portaaviones comparable a la estadounidense. Durante los años setenta y ochenta, la URSS impulsó varios proyectos de buques capaces de operar cazas Su-27K y MiG-29K, pero necesitaban un avión especializado que coordinara las operaciones aéreas y detectara amenazas lejanas. El Yak-44E debía desempeñar ese papel, de forma similar al estadounidense E-2 Hawkeye.
Un E-2 Hawkeye despegando del USS Kitty Hawk
El aparato destacaba por su enorme radar giratorio sobre el fuselaje y por el uso de dos motores turbohélice propfan D-27, extremadamente avanzados para la época. El diseño final permitía despegar desde portaaviones equipados con rampa (“ski-jump”), algo único en el mundo para un avión de este tipo. Según los planes soviéticos, el Yak-44E podría detectar aviones enemigos a entre 150 y 200 kilómetros y objetivos navales a más de 300 kilómetros.
El proyecto avanzó notablemente a finales de los años ochenta. Se construyeron maquetas a tamaño real, se desarrollaron sistemas electrónicos y se preparó incluso un laboratorio volante para probar los motores. El Yak-44E estaba destinado a operar desde el gigantesco portaaviones nuclear Uliánovsk, que habría sido el buque insignia de la futura flota soviética.
Sin embargo, el colapso de la URSS acabó con el programa. La construcción del Uliánovsk fue cancelada en 1992 y el Yak-44E nunca llegó a volar. Aun así, muchos especialistas consideran que sigue siendo uno de los proyectos AWACS embarcados más interesantes jamás concebidos, y el único diseñado específicamente para operar desde portaaviones con rampa de salto.