Curiosidades Aeronáuticas: El I-220, el caza soviético que nunca debió despegar

OpenAI
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La aviación soviética de finales de los años treinta vivió un episodio tan insólito como poco conocido: el nacimiento y estrepitoso fracaso del caza I-220, también llamado ‘ИС’, siglas que, según a quién se pregunte, significaban ‘Istrebitel Silvánskogo’ o incluso ‘Iósif Stalin’. Su historia es una mezcla de ambición, improvisación técnica y una extraordinaria dosis de audacia administrativa.

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Un proyecto nacido de una llamada inesperada

Todo comenzó en enero de 1938, cuando el joven ingeniero Alexánder Silvánski, desde su modesta vivienda comunitaria, decidió llamar nada menos que al secretariado del poderoso Lázar Kaganovich… y fingió llamar en nombre del despacho de Kliment Voroshílov. Increíblemente, la artimaña funcionó.

Silvánski consiguió así que le recibieran y obtuvo autorización y fondos para crear un nuevo caza monoplaza: el I-220, equipado con un motor M-88 y destinado a renovar la aviación de combate soviética tras las duras lecciones aprendidas en la Guerra Civil Española.

Su recién creado equipo de diseño se instaló en la fábrica nº153 de Novosibirsk, heredando técnicos experimentados de la desaparecida Oficina de Diseños (OKB) de Grigoróvich. Lo que nadie sabía aún es que su nuevo “jefe” tenía un conocimiento sorprendentemente limitado de aeronáutica…

Un diseño prometedor… sobre el papel

El I-220 se concibió como un caza moderno:

  • Monoplano de ala baja
  • Fuselaje semimonocasco de madera
  • Tren de aterrizaje retráctil
  • Cabina cerrada
  • Capacidad para montar cañones y varias ametralladoras

Además, proponía soluciones originales como la cabina adelantada para mejorar la visibilidad.

airwar.ru
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Pero pronto aparecieron los problemas.

Silvánski confundía términos básicos, como alerones y largueros, y daba órdenes técnicamente inviables. El equipo comenzó a trabajar a pesar de él, más que con él. Aun así, un primer prototipo vio la luz en 1939.

airwar.ru
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Un avión incapaz de volar

Ya en tierra el I-220 empezó a dar señales de desastre: el tren de aterrizaje era demasiado bajo para la hélice seleccionada. Durante las primeras pruebas de rodaje, las palas golpearon el suelo… arando la pista. La solución improvisada fue recortar las puntas de la hélice con una sierra.

airwar.ru
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En septiembre de 1939 se intentó el primer vuelo. El avión corría, rugía… pero no despegaba. Se hicieron ajustes, se cambiaron ruedas, se elevó el motor milímetros, se aligeraron piezas… nada funcionó.

Cuando finalmente se levantó unos metros del suelo, los pilotos de pruebas lo describieron, como explican en Airwar.ru con frases como “Esto no vuela… sobrevive.” o “En este trasto no despega ni la vergüenza.”

airwar.ru
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El final del sueño

En 1940, tras repetidos fracasos y retrasos, el proyecto fue cancelado. El prototipo nº1 fue enviado como ejemplo de lo que no debe hacerse a los estudiantes del MAI, la principal escuela de ingeniería aeronáutica de la URSS. El nº2 jamás voló y quedó abandonado hasta 1944.

Solo más tarde se descubrió el motivo de la inexplicable resistencia del proyecto: Silvánski era yerno del jefe del comité estatal de aviación, Mijaíl Kaganovich, lo que explica su sorprendente impunidad.

Dominio público Mijaíl Kaganovich
Dominio público

Un fracaso útil

El I-220 nunca se convirtió en el caza moderno que prometía. Sin embargo, su historia ofrece una lección fascinante: en aeronáutica, un pequeño error de diseño, como unos pocos centímetros en el tren de aterrizaje, puede arruinar años de trabajo.

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