El proyecto soviético para crear un gigante de los cielos: el proyecto ‘Vitiaz’
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El proyecto fue impulsado por el ingeniero Gleb Lozino-Lozinski, figura clave de la industria aeroespacial soviética, con el objetivo de crear una aeronave versátil y económicamente eficiente.
Gleb Lozino-Lozinski en 1997.
La característica más llamativa del Vitiaz era su configuración de doble fuselaje, unida por una gran ala central y una cola común. Este diseño, que ya había sido empleado en otros aviones soviéticos, no solo reducía las tensiones estructurales, sino que dejaba un amplio espacio libre entre ambos cuerpos.
Túpolev MK-1 (ANT-22).
En ese espacio podían instalarse módulos intercambiables: cápsulas de pasajeros, contenedores de carga cerrados o plataformas abiertas para maquinaria pesada. Según Alternahistory.ru, el avión se colocaría sobre el módulo en tierra y un sistema hidráulico lo fijaría rápidamente, permitiendo cambiar de misión con gran facilidad.
Las aplicaciones previstas incluían transporte de cargas voluminosas, patrullas de larga duración y vigilancia de extensas regiones de Siberia y el Lejano Oriente ruso.
Según los cálculos de sus diseñadores, el Vitiaz habría alcanzado un peso máximo al despegue de 140 toneladas, una carga útil cercana a 40 toneladas, una velocidad de crucero de 750 km/h, una autonomía superior a 4.000 kilómetros y un techo operativo de 11.000 metros.