Los misteriosos ‘cocodrilos’ que aterrorizaron Rusia durante el reinado de Iván el Terrible
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Tras este supuesto hecho, la población, aterrorizada, rezó a Dios; después, las bestias volvieron a ocultarse y algunas fueron abatidas. El pasaje aparece en las Crónicas de Pskov, publicadas en Moscú en 1955 (vol. II, p. 262), y ha sido estudiado por el filólogo ruso Konstantín Bogdánov en su investigación Sobre los cocodrilos en Rusia.
La historia terminó convirtiéndose en la leyenda de los “cocodrilos de Pskov”, aunque existe un detalle importante: la crónica no dice de qué río salieron. La identificación habitual con el Velíkaya, que atraviesa Pskov, es posterior. Bogdánov señala además que el misterioso pasaje no procede de un testimonio contemporáneo: se conserva únicamente en el llamado Segundo manuscrito de Archivo de la Crónica de Pskov, copiado por varias manos a mediados del siglo XVII. La noticia, situada bajo el año 1582, no aparece en los demás manuscritos conocidos de la crónica.
¿Eran cocodrilos auténticos? Parece muy difícil imaginar una población de estos reptiles sobreviviendo al clima de Pskov. Se ha especulado con que algún comerciante pudiera haber llevado animales exóticos hasta la ciudad y que estos escaparan o fueran liberados. Pskov era un importante centro comercial, pero no existe ninguna prueba conocida de semejante cargamento en 1582. La hipótesis continúa formando parte de la tradición local, pero no está documentada.
Hay otra posibilidad mucho más interesante. En diciembre de 2025, la historiadora y arqueóloga Yulia Kolpakova, profesora de la Universidad Estatal de Pskov, dedicó una conferencia al peculiar bestiario de las crónicas locales. En ellas convivían animales reales con criaturas fantásticas, y los famosos “korkodili” no tienen por qué interpretarse literalmente como los cocodrilos que conocemos actualmente.
De hecho, la palabra “korkodil” aparece en antiguos textos rusos aplicada a criaturas monstruosas o exóticas. Bogdánov encontró variantes como “kordil”, “krokodil” y “korkodil” en manuscritos medievales. Para sus lectores, la palabra podía evocar tanto al animal de tierras lejanas descrito en los libros como a una bestia fabulosa.
Por eso, más de cuatro siglos después, seguimos sin saber qué ocurrió realmente. Tal vez alguien vio un animal desconocido y lo convirtió en “cocodrilo” al contarlo; quizá detrás de la historia haya animales exóticos llegados a Rusia; o puede que todo fuese un recurso literario del cronista.
Lo único indiscutible es que el extraño relato quedó escrito: en 1582, unas “feroces bestias” llamadas “korkodili” salieron de un río, sembraron el terror y “devoraron a muchas personas”. Y así, aunque Rusia nunca haya sido tierra de cocodrilos, estos consiguieron hacerse un pequeño hueco en sus crónicas.