Abre al público la pirámide de Catalina II en Tsárskoe Seló
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En el siglo XVIII estaba de moda entre los monarcas europeos y la alta nobleza construir pirámides inspiradas en el Antiguo Egipto, y la emperatriz rusa no quiso quedarse al margen de esta tendencia.
En tiempos de Catalina II, la pirámide albergaba parte de su colección de antigüedades, como urnas y jarrones de mármol. Además, en sus inmediaciones fueron enterrados varios de los galgos italianos (lebreles) favoritos de la emperatriz.
Durante la reciente restauración, se reconstruyeron las lápidas, destruidas durante la Segunda Guerra Mundial. En ellas vuelven a leerse los nombres de algunos de sus queridos perros: Sir Tom-Andersen, Duchesse y Zemira.
La tumba de Zemira conserva una emotiva inscripción sobre la fidelidad de los perros, escrita por el diplomático francés Louis-Philippe de Ségur.