¿Por qué Maiakovski amó y temió al mismo tiempo el boxeo?

Puerta a Rusia (Foto: Borís Ignatovich/МАММ/MDF, Museo Estatal de Vladímir Maiakovski, Creado por OpenAI)
Puerta a Rusia (Foto: Borís Ignatovich/МАММ/MDF, Museo Estatal de Vladímir Maiakovski, Creado por OpenAI)
"¡Un joven apuesto, de aspecto sombrío, con voz de archidiácono y puños de boxeador!" Así describían a Vladímir Maiakovski. Y no era una exageración: entrenó boxeo durante dos años y más tarde incluso dedicó poemas a este deporte.

Además de Telegram, Puerta a Rusia difunde contenidos en su página de VKontakte. ¡Únete a nosotros!

Maiakovski se presentó a su primera clase vestido con un traje azul de satén. Sin embargo, cuando le entregaron una comba para saltar, se desanimó: los ejercicios de salto no eran precisamente su punto fuerte. En cambio, lanzaba ganchos con la misma determinación con la que escribía versos. En una ocasión, incluso llegó a romper un saco de trapos que servía como saco de boxeo.

El poeta confesó una vez: “No me atrevo a pelear. Si empiezo, mataré a alguien”.

Aun así, utilizó los puños más de una vez. Llegó a golpear tan duramente a uno de los pretendientes de su amada, Lilia Brik, que después enseñaba orgulloso a todo el mundo las heridas y magulladuras de sus propias manos.

Por cierto, Maiakovski también aconsejaba hablar con los gamberros en el lenguaje del boxeo. Este deporte se convirtió para él en una importante fuente de inspiración.

“Aprended tanto el boxeo francés como el inglés, pero no para romper mandíbulas, sino para que, sin temer ni a las bayonetas ni a las balas, podáis desarmar vosotros solos a toda una patrulla”, exhortaba el poeta.