Cuando Maiakovski viajó a París para conseguirle un coche a Lilia Brik
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Ella soñaba con tener automóvil. Pero no con cualquiera, sino con uno que cumpliera todos sus requisitos: cerrado, con repuestos y ruedas de recambio, y con un maletero detrás. Preferiblemente un Buick o un Renault. Pero solo un modelo que no se pareciera a un taxi.
El poeta cumplió el deseo de Lilia y le compró por 20 000 francos un Renault NN2 negro y gris. Tras embalar personalmente todas las compras adicionales (además de los limpiaparabrisas, un foco suplementario y otros accesorios, la lista incluía guantes y “ropa de automóvil”), Maiakovski envió el regalo a Moscú.
La compra llegó a la capital en el invierno de 1929: Lilia se convirtió así en una de las primeras aficionadas al automóvil en la ciudad. Precisamente este coche participó en la célebre serie fotográfica de Alexánder Ródchenko, que entre ellos llamaban “El viaje que no tuvo lugar”: en un principio, Brik planeaba ir a Leningrado, pero Ródchenko no podía acompañarla hasta allí. “Acordamos alejarnos unas veinte verstas, él haría unas fotos y luego volvería a casa, mientras yo seguiría más lejos. Pero no seguí adelante: resultó que la carretera era horrible, el coche empezó a ‘toser’, y además viajar sola tan lejos era aburrido y peligroso”, recordaba ella.