¿Por qué el dinero es el verdadero protagonista de 'El Maestro y Margarita'?
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En El Maestro y Margarita, la célebre novela de Mijaíl Bulgákov, donde el diablo Woland aparece inesperadamente en el Moscú de los años treinta acompañado por su extravagante séquito (el gato gigante Beguemot, el irónico Koróviev, la vampira Hella y el sombrío Azazello), la relación entre el ser humano y el dinero atraviesa toda la narración. Tanto en los capítulos bíblicos como en los moscovitas, el dinero funciona como una medida universal de las pasiones, debilidades y contradicciones humanas.
Judas y las treinta monedas de plata
En los capítulos ambientados en Jerusalén, dedicados a Poncio Pilato y al destino de Yeshúa Ha-Notsrí, el dinero aparece como símbolo de traición y decadencia moral.
Según el Evangelio de Mateo: "Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y dijo: '¿Qué me daréis si os lo entrego?'. Y ellos le pagaron treinta monedas de plata". Estas monedas (treinta tetradracmas acuñados en Tiro) quedaron para siempre asociadas con la traición de Judas.
Bulgákov, sin embargo, reinterpreta radicalmente esta historia. Su Judas de Quiriat no es un apóstol, sino un personaje ambiguo y vulnerable. Incita a Yeshúa a pronunciar palabras comprometedoras ante las autoridades y desempeña un papel clave en los acontecimientos que conducen a Getsemaní.
Pero el dinero que recibe no representa solo codicia. En la novela, necesita esas monedas para salvar a la mujer que ama de una vida que la oprime. Las treinta tetradracmas se convierten para él en una promesa de amor y libertad. Sin embargo, esa esperanza termina en tragedia: la cita con su amada resulta ser una emboscada y Judas muere asesinado por orden de Pilato.
Moscú en los años treinta: dinero, sátira y tentación
En la línea narrativa moscovita, el dinero adquiere un tono abiertamente satírico. Woland y su séquito lo utilizan como instrumento para desenmascarar la codicia, la hipocresía y la fragilidad moral de la sociedad soviética.
El ejemplo más célebre es la función de magia negra en el Teatro de Variedades. Durante el espectáculo, llueven billetes sobre el público. La sala pierde inmediatamente la compostura: la gente se lanza sobre el dinero, pelea por él, olvida toda dignidad. Bulgákov retrata con ironía cómo la promesa de riqueza fácil puede despojar al ser humano de su humanidad. Y la ilusión se desvanece pronto: los billetes terminan convertidos en simples papeles.
El poder corruptor del dinero también se refleja en el personaje de Nikanor Ivanóvich Bosói, presidente de la cooperativa de vivienda. Sobornado por Koróviev para alojar al séquito de Woland, acepta dinero que después se transforma en moneda extranjera. Una denuncia anónima basta para arrastrarlo a la maquinaria represiva soviética. Su caída revela cómo el dinero puede convertirse no solo en tentación, sino también en instrumento de destrucción.
Otro episodio significativo transcurre en Torgsin, una tienda reservada a quienes poseen divisas o metales preciosos. Allí chocan dos mundos: el de la escasez cotidiana de la mayoría y el del acceso privilegiado al lujo. La devastación que provocan Koróviev y Beguemot en este espacio no es un simple acto de caos, sino una sátira feroz contra la desigualdad y el culto al consumo.
Los que rechazan el dinero
Pero en la novela también existen personajes que eligen situarse fuera de ese sistema de valores.
Margarita renuncia a una vida cómoda y segura junto a un marido al que no ama para seguir al Maestro. Para ella, como para él, el dinero carece de verdadero significado frente al amor, la libertad y la creación.
Por eso el desenlace de ambos adquiere un sentido especial: no reciben riqueza ni poder, sino algo mucho más valioso —la paz. Bulgákov contrapone así el mundo de la codicia, la vanidad y el intercambio material con otro donde lo esencial no puede comprarse.
En El Maestro y Margarita, el dinero nunca es solo dinero. Es tentación, poder, ilusión, castigo y prueba moral. Expone la verdadera naturaleza de cada personaje. Y quizá por eso puede considerarse uno de los protagonistas invisibles de la novela: una fuerza capaz de mover destinos, revelar debilidades humanas… y demostrar que no todo tiene precio.
Como señala la comisaria Elena Semilétnikova, la exposición 'La gente es como es. Y le gusta el dinero.', en el Museo Estatal de la Historia, podrá visitarse hasta el 18 de enero de 2027. La muestra conmemora el 135.º aniversario del nacimiento de Mijaíl Bulgákov y el 60.º aniversario de la primera publicación de 'El maestro y Margarita'.