‘BOK-5’, el extraño avión soviético sin cola que sorprendió a sus pilotos
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El aparato fue diseñado por Vladímir Chizhevski, responsable del Buró de Construcciones Especiales (BOK). Su inspiración procedía en buena medida de los aviones sin cola de Borís Cheranovski, uno de los pioneros soviéticos en este terreno. El objetivo era comprobar hasta dónde podía llevarse una configuración que prescindía del estabilizador horizontal convencional.
Esquema del Bok-5
Construido en la fábrica nº 35 de Smolensk, el BOK-5 era un monoplano de pequeñas dimensiones, con un ala trapezoidal de 9,86 metros de envergadura y una pronunciada flecha de 28 grados. Una de sus características más curiosas era que toda la parte posterior del ala podía variar su inclinación durante el vuelo para modificar el equilibrio del aparato.
El primer vuelo tuvo lugar en septiembre de 1937. A pesar de un accidente durante las primeras pruebas en tierra, el programa continuó y diferentes pilotos completaron 65 vuelos.
Su veredicto resultó sorprendentemente positivo: consideraban que el BOK-5 tenía una excelente estabilidad, era fácil de controlar e incluso podía ser pilotado por aviadores de experiencia relativamente modesta. Alcanzaba 174 km/h y un techo de 4.850 metros.
Pero todavía quedaba por comprobar algo más espectacular. El piloto Piotr Stefanovski realizó con él toneles, inversiones e incluso el célebre "looping de Nésterov". Entusiasmado con su comportamiento, llegó a describirlo en sus memorias como un "avión de oro".
El éxito llevó a plantear un proyecto mucho más ambicioso: utilizar aquella experiencia para desarrollar el BOK-6, un bombardero sin cola con dos motores M-34. Nunca llegó a construirse. En 1939, Chizhevski fue detenido tras una falsa denuncia y el proyecto quedó truncado.