El Il-18: el avión soviético que abrió los cielos de Latinoamérica
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Su llegada se produjo a comienzos de los años 60, cuando la aerolínea Cubana de Aviación, tras la Revolución de 1959, sustituyó progresivamente sus antiguos aviones estadounidenses por tecnología procedente de la Unión Soviética.
El Il-18 no solo permitió mantener las rutas existentes, sino que abrió nuevas conexiones internacionales, incluyendo vuelos hacia Canadá, otros países latinoamericanos e incluso Europa, con escalas técnicas. Su fiabilidad, autonomía y capacidad lo convirtieron en el auténtico “caballo de batalla” de la flota cubana durante más de una década.
Desde el punto de vista técnico, podemos leer en Airwar que el Il-18 estaba equipado con cuatro motores turbohélice Ivchenko AI-20, que le permitían alcanzar velocidades de crucero de unos 650 km/h y una autonomía cercana a los 6.500 kilómetros. Podía transportar entre 80 y 120 pasajeros, dependiendo de la configuración, y destacaba por su eficiencia en consumo de combustible y su capacidad para operar en condiciones difíciles, algo clave en muchas rutas de la época.
Aunque posteriormente fue reemplazado por reactores más modernos como el Il-62, el Il-18 ocupa un lugar destacado en la historia de la aviación latinoamericana, al haber sido el primer avión soviético en operar vuelos comerciales regulares en la región.