Curiosidades aeronáuticas: Yákovlev Yak-23, el pequeño reactor que volaba como un cohete
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El diseño del Yak-23 comenzó en 1947 como parte de la carrera soviética por reemplazar los primeros cazas de transición, como el Yak-15 y el MiG-9. A diferencia de sus contemporáneos, el Yak-23 apostaba por la simplicidad.
Su estructura era totalmente metálica, con alas rectas y un fuselaje estrecho que albergaba un motor RD-500, una copia soviética del Rolls-Royce Derwent británico.
Su rendimiento era excelente para su tamaño: podía trepar a 5.000 metros en apenas un minuto y medio y alcanzar un techo de vuelo superior a los 14.000 metros. Estas cualidades lo convertían en un caza ideal para defensa puntual o entrenamiento avanzado. Estaba armado con dos cañones NR-23 de 23 mm y podía transportar pequeños tanques de combustible externos o bombas ligeras.
El Yak-23 entró en servicio en 1949, pero su carrera fue breve. Las nuevas generaciones de cazas con alas en flecha, como el MiG-15, lo hicieron obsoleto casi de inmediato. Sin embargo, su facilidad de mantenimiento y su comportamiento dócil lo mantuvieron operativo durante algunos años, sobre todo en países del Pacto de Varsovia, como Polonia, Bulgaria y Rumanía.
Aunque pronto fue relegado a un papel secundario, el Yak-23 tuvo un valor histórico significativo: representó el último paso de la escuela de diseño Yákovlev en los cazas de ala recta y demostró que la simplicidad, bien aplicada, podía ofrecer un rendimiento sorprendente en los primeros años de la era del jet.