Cuando García Lorca fue acusado de ser ‘espía de Moscú’

Puerta a Rusia (Foto: Universidad del Valle de Atemajac/YouTube, OpenAI)
Puerta a Rusia (Foto: Universidad del Valle de Atemajac/YouTube, OpenAI)
Pocos meses antes de su asesinato en agosto de 1936, Federico García Lorca fue acusado de mantener vínculos con la Unión Soviética e incluso de ser un supuesto ‘espía de Moscú’. La acusación procedía de Ramón Ruiz Alonso, diputado de la CEDA por Granada y una de las personas que participó en la detención del poeta.

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La denuncia se apoyaba en un hecho real: Lorca había respaldado públicamente a la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, una organización creada en España en 1933 para difundir información sobre la experiencia soviética y fomentar los intercambios culturales y académicos con la URSS.

Como dejó escrito el hispanista soviético Fiódor Víktorovich Kelin, el poeta granadino, fue uno de los firmantes del manifiesto fundacional de la asociación y llegó a inscribirse formalmente en ella, abonando una cuota de cinco pesetas y contribuciones periódicas para su sostenimiento. Sin embargo, la propia organización se definía como independiente de partidos políticos, abierta a personas de distintas tendencias ideológicas e interesadas en conocer la realidad soviética.

El manifiesto defendía la necesidad de estudiar la Unión Soviética sin prejuicios, mediante conferencias, publicaciones, exposiciones y actividades culturales. Entre sus objetivos figuraban la organización de viajes de estudio, el intercambio de correspondencia entre intelectuales y trabajadores de ambos países, así como la difusión de información sobre los logros y problemas del socialismo soviético.

Lo cierto es que Lorca no era una excepción. Entre los firmantes y colaboradores de la asociación se encontraban figuras muy diversas de la vida intelectual y política española, como Gregorio Marañón, Clara Campoamor, Ramón J. Sender, Pío Baroja, Ricardo Baroja, Victoria Kent, Manuel Machado, Julián Zugazagoitia o Juan Negrín, entre otros.

La acusación de “espía de Moscú”, tal y como publicó el periódico español La Razón formó parte del conjunto de rumores, denuncias e imputaciones que rodearon la detención de Federico García Lorca en Granada, antes de su ejecución.

Como podemos leer en Biblioteka Inostranoi Literatura, en la Unión Soviética, García Lorca fue enormemente popular. Muchos lo consideraban casi un comunista, una especie de “Che Guevara de la cultura”.