Cuando Piotr Chaikovski inauguró el Carnegie Hall
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En 1890, Chaikovski fue invitado a actuar en la apertura del Carnegie Hall, que entonces se llamaba simplemente “Music Hall”. El nombre en honor a su fundador, Andrew Carnegie, llegaría más tarde. Para entonces, el compositor ya había creado óperas, ballets, sinfonías y conciertos, y gozaba de fama mundial.
La invitación partió del célebre director estadounidense Walter Damrosch, quien sería el director musical del nuevo auditorio. Chaikovski aceptó encantado: el público estadounidense ya conocía su música y lo esperaba como a un invitado de honor. Además, llevaba tiempo deseando visitar EE UU y las condiciones del viaje eran muy favorables.
El 26 de abril de 1891, llegó a Nueva York. La ciudad le impresionó por su tamaño, pero aún más por la hospitalidad de sus habitantes.
El 5 de mayo, el Music Hall estaba completamente lleno. Entre el público se encontraban las élites de Nueva York. Tras un discurso inaugural y varias piezas orquestales, Chaikovski subió al escenario y dirigió a la Orquesta Sinfónica de Nueva York. Entre las obras interpretadas destacó su Marcha solemne de coronación, compuesta para Alejandro III. El público quedó entusiasmado y lo ovacionó varias veces.
La inauguración fue un festival de cinco días (del 5 al 9 de mayo), en el que Chaikovski fue una de las grandes figuras. Dirigió cuatro conciertos con sus obras, incluyendo el Primer concierto para piano, la Tercera suite orquestal y la Serenata para cuerdas.
El éxito fue rotundo: su retrato apareció en todos los periódicos y los admiradores le pedían autógrafos por todas partes.
“En general, mi viaje a América me dejó muy satisfecho… recuerdo con agrado mis éxitos y la cálida acogida”, escribiría después a su hermano.