Cuando el compositor Rodión Shchedrín escribió música… para una hoja informativa de un balneario
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Al principio todo marchaba según lo previsto: en 1963, Shchedrín viajó al sanatorio de Crimea ‘Kurpati’ para trabajar en el oratorio Lenin en el corazón del pueblo.
El libreto se basaba en los relatos de personas que habían conocido al líder del proletariado mundial. Eran historias sencillas: cómo alguien le cosió un botón al abrigo a Ilich o cómo otros montaban guardia el día de su muerte en Gorki. Todo eso debía transformarse en música.
En “Kurpati”, lo primero que entregaron al compositor fue una hoja informativa para los huéspedes. Al leerla con atención, Shchedrín se fue asombrando cada vez más: era una lista interminable de “no se permite”, “debe”, “funciona”, “está destinado a”. El material “leninista” fue dejado a un lado de inmediato. Tomando la hoja como un libreto ya hecho, Shchedrín comenzó a escribir… ¡música para ella!
El título surgió enseguida: Burokratiada (Burocratiada). La obra respiraba frases típicamente burocráticas como: “el huésped debe abandonar la pensión a más tardar ocho horas después de la finalización del período de estancia”, “la pensión ‘Kurpati’ está destinada únicamente al descanso”, “los huéspedes deben respetar estrictamente el horario diario”, “los días perdidos no se reembolsan”, “no pases de largo, lee las instrucciones”. ¡Y todo esto acompañado por música sinfónica!
Aunque en aquella época semejantes experimentos podían considerarse peligrosos y acarrear sospechas de falta de fiabilidad política, la obra satírica de Shchedrín fue apreciada en su justa medida. El estreno de la cantata tuvo lugar en la Casa de los Compositores de la URSS. Por cierto, Shchedrín también logró terminar su oratorio sobre Lenin, por lo que recibió el Premio Estatal.