Así construyó la URSS un arquitecto estadounidense
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En 1928, el arquitecto estadounidense Albert Kahn llegó a la Moscú soviética. Fue invitado para organizar la construcción de fábricas en la URSS: la industria, en pleno y acelerado desarrollo, necesitaba precisamente su ritmo de trabajo y su inagotable energía.
¿Quién era Kahn?
Albert Kahn transformó la construcción industrial en todo el mundo. Junto con su hermano, en 1902 creó una firma de arquitectura y desarrolló un sistema de estructuras de hormigón armado. Estas permitían proyectar grandes espacios abiertos para talleres con abundante iluminación natural. Eran mucho más prácticas que las estructuras de madera y más baratas que las de acero.
Técnicos estadounidenses en un taller de montaje mecánico en Cheliábinsk
El enfoque de diseño de Kahn permitió acelerar varias veces el proceso de diseño y construcción de fábricas, lo que a su vez reducía costos y aumentaba beneficios. Sacó la arquitectura del ámbito del arte y la llevó al terreno de los negocios. Los encargos no tardaron en llegar y, a comienzos del siglo XX, construyó fábricas para las mayores empresas, incluidos gigantes automovilísticos como Packard, Ford y General Motors, además de más de 900 edificios en Detroit.
Las fábricas soviéticas de la mano de un estadounidense
Taller de ensamblaje de los automóviles de pasajeros "Pobeda" y "ZIM" en la Planta de Automóviles de Gorki
En la URSS, el arquitecto innovador fue invitado a colaborar en el proceso de industrialización. El país carecía de tecnología y capacidad productiva suficientes. En solo tres años, Kahn organizó la construcción de más de 500 instalaciones industriales en territorio soviético. Entre ellas, los mayores complejos de tractores del país en Stalingrado y Cheliábinsk; las fábricas de automóviles “Moskvich” en Moscú y GAZ en Nizhni Nóvgorod; así como acerías, talleres mecánicos y otras fábricas de distintos sectores.
Primera Planta de Ensamblaje de Automóviles en Nizhni Nóvgorod
Las construcciones estandarizadas también ayudaron allí a acelerar el ritmo de edificación. Además, Kahn envió a 25 de sus especialistas a la URSS, quienes formaron a unos mil quinientos ingenieros soviéticos en nuevas tecnologías.
El trasfondo ideológico
Planta de Tractores de Stalingrado
El viaje a la URSS fue un paso arriesgado para Kahn. En aquel momento, Estados Unidos no había reconocido oficialmente al gobierno soviético (lo haría solo en 1933), y muchos de los clientes de Kahn en América eran firmes anticomunistas. Él comprendía perfectamente que su trabajo en la URSS podía perjudicar a su empresa y a su reputación en Estados Unidos, pero no podía rechazar un proyecto de tal magnitud.
Columna de los primeros tractores de orugas "Stalinets-60" en la Planta de Tractores de Cheliábinsk "Iósif Stalin"
“El pueblo ruso, independientemente de la forma de gobierno, necesitaba ayuda, especialmente después de todos los sufrimientos bajo el régimen zarista”, afirmaba.
Especialistas extranjeros asesoran a ingenieros soviéticos durante la construcción de la Planta de Automóviles de Nizhni Nóvgorod
Durante y después de la Segunda Guerra Mundial, la propaganda soviética silenció la participación estadounidense en la industrialización, atribuyendo los méritos únicamente a los ingenieros soviéticos. Sin embargo, fue precisamente gracias a las fábricas construidas por Kahn que la URSS pudo incrementar su poder militar antes de la guerra.
Construcción de los primeros talleres de la Planta de Automóviles de Nizhni Nóvgorod