8 gatos fundamentales de la cultura rusa… ¡Miau!
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El gato Bayún
Este es un gato hechicero del folclore ruso. Su voz posee un poder mágico: se oye a grandes distancias y puede sumir a los viajeros en un sueño indistinguible de la muerte. Quienes caen dormidos son después asesinados por sus garras de hierro. Sin embargo, su poder también tiene un lado curativo. Cualquiera que consiga capturar a Bayún queda libre de todas las enfermedades, pues sus cuentos tienen propiedades sanadoras.
El gato Erudito
Es un personaje del prólogo del poema de Alexánder Pushkin Ruslán y Liudmila. Camina sobre una cadena que cuelga de un viejo y poderoso roble, contando historias y cantando canciones. Su prototipo fue el folclórico Bayún, pero este gato no es un monstruo malicioso; es un guía encantador hacia el mundo de los cuentos rusos.
El gato ‘Beguemot’
Un personaje menor, pero crucial, del tipo “hombre-gato” en la novela de Mijaíl Bulgákov El Maestro y Margarita. Es un enorme gato negro y esponjoso, ingenioso y desvergonzado, que sirve a Satanás. Habla como un humano y lo hace de un modo tan memorable que todas sus frases se han convertido desde entonces en memes.
El gato Matroskin
Uno de los protagonistas principales, primero en la novela infantil de Eduard Uspenski Tío Fiódor, su perro y su gato y, más tarde, en la película de animación de culto Tres de Prostokváshino. Matroskin es un gato sensato, práctico e increíblemente encantador, con una mentalidad muy clara. Sus frases (dobladas por el actor Oleg Tabakov) han pasado a formar parte de la colección de citas clásicas del cine ruso (“El trabajo compartido une… para mi beneficio”, “Para vender algo innecesario, primero hay que comprar algo innecesario, ¡y no tenemos dinero!”).
El gato Leopoldo
Es uno de los protagonistas de una serie de dibujos animados soviéticos. Un gato inteligente, bondadoso e increíblemente paciente, que lleva pajarita y que es constantemente molestado por dos ratones: Beli (“Blanquito”) y Seri (“Gris”). A todas sus travesuras responde invariablemente: “¡Chicos, vivamos en paz!”.
El gatito llamado ‘Gav’ (‘Guau’)
Es el héroe principal de una serie de dibujos animados soviéticos basados en guiones del escritor infantil Grigori Óster. Es un pequeño y curioso gatito siamés que recibió el inusual nombre de “Gav”. Su rasgo principal es su capacidad para hacer preguntas simples, pero incómodas, y para encontrar soluciones creativas.
Los gatos del Museo del Hermitage
Son gatos reales, de carne y hueso, que oficialmente ocupan puestos como “miembros del personal” del Museo Estatal del Hermitage en San Petersburgo: protegen las valiosas colecciones de ratones y ratas. Su historia comenzó con un decreto de Pedro el Grande y, hoy, son un símbolo viviente del museo, personajes de libros e inspiración para numerosos recuerdos. Su número oscila entre 50 y 60 animales; cada uno tiene nombre, documentos y una cesta propia para dormir. Los gatos trabajan en los sótanos y patios del museo, pero tienen prohibido entrar en las salas de exposición.
El manul Timoféi
La estrella y símbolo del Zoo de Moscú. Millones de seguidores siguen la vida de este gato salvaje en redes sociales. Como todo representante de su especie (el gato de Pallas), Timoféi tiene un cuerpo robusto, patas enormes, una cola esponjosa y un pelaje increíblemente denso. En invierno, el gato se vuelve especialmente imponente tras una fase de “engorde”, ¡duplicando su peso en previsión del frío invernal!