ER200: el primer tren de alta velocidad de la Unión Soviética
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El proyecto fue desarrollado por la filial de Riga del Instituto Científico de Construcción de Vagones y fabricado por las fábricas de vagones y maquinaria eléctrica de la capital letona. El primer tren fue completado en 1973 y estaba formado por catorce coches, dos de ellos de cabeza y doce intermedios. Posteriormente se construyeron coches de reserva para facilitar el mantenimiento de los convoyes.
El ER200 fue diseñado para circular a velocidades de hasta 200 km/h, una cifra extraordinaria para la red ferroviaria soviética de la época. Utilizaba corriente continua de 3 kV, disponía de motores eléctricos especialmente desarrollados para el proyecto y estaba construido con aleaciones de aluminio para reducir el peso. Dependiendo de la composición del tren, la potencia podía superar los 11.000 kW.
Aunque las pruebas comenzaron en los años setenta, el primer servicio con pasajeros tuvo lugar el 16 de noviembre de 1979. La explotación regular arrancó el 1 de marzo de 1984 en la línea Moscú-Leningrado, el principal corredor ferroviario del país. Gracias al nuevo tren, el tiempo de viaje entre ambas ciudades se redujo a unas cuatro horas y media.
Durante sus 25 años de servicio, el ER200 realizó cerca de 3.000 viajes y transportó alrededor de 1,3 millones de pasajeros. Además de la línea principal entre Moscú y Leningrado, algunos trenes también prestaron servicio los fines de semana entre Moscú y Nóvgorod.
Sin embargo, como explican en Dzen.ru el proyecto también puso de manifiesto las limitaciones de la infraestructura ferroviaria soviética. Aunque la línea había sido adaptada para la alta velocidad, el intenso uso obligaba a realizar frecuentes trabajos de mantenimiento y renovación de las vías.
En 2009 el ER200 fue retirado y sustituido por los modernos trenes Sapsan. A pesar de ello, sigue ocupando un lugar destacado en la historia del transporte ferroviario ruso como el primer tren de alta velocidad desarrollado y explotado en la URSS.
Hoy varios coches del legendario convoy se conservan en museos ferroviarios de San Petersburgo, Moscú, Samara, Novosibirsk y Ekaterimburgo, donde recuerdan una época en la que la Unión Soviética aspiraba a competir con las tecnologías ferroviarias más avanzadas del mundo.