Este fue el caza más usado por Rumanía en la invasión de la URSS
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El IAR-80 fue el caza más numeroso y utilizado por la Fuerza Aérea Rumana durante la campaña del Este. Diseñado y producido por la industria aeronáutica nacional en Brașov, representaba un notable logro tecnológico para un país con recursos limitados. En 1941, cuando comenzó la Operación Barbarroja, el IAR-80 era el único caza moderno disponible en cantidades suficientes para equipar a las escuadrillas rumanas.
A diferencia de Finlandia o Hungría, Rumanía no dependía exclusivamente de modelos extranjeros en ese momento. Aunque también operaba cazas alemanes y polacos, el IAR-80 asumió la mayor parte de las misiones de caza, escolta y defensa aérea en el frente sur, especialmente en Besarabia, Ucrania y Crimea.
El avión estaba propulsado por un motor radial IAR K14, derivado del francés Gnome-Rhône, y ofrecía unas prestaciones equilibradas. No era el caza más rápido de su generación ni el mejor armado en sus primeras versiones, pero destacaba por su buena maniobrabilidad, estabilidad en vuelo y resistencia estructural. Su armamento fue aumentando con el tiempo, pasando de ametralladoras ligeras a combinaciones más potentes, adaptándose a las exigencias del combate moderno.
Durante los primeros meses de la invasión, los pilotos rumanos se enfrentaron principalmente a cazas soviéticos como los Polikárpov I-16 e I-153. En ese contexto, el IAR-80 demostró ser un rival competente. En combates a baja y media altura (frecuentes en el sur del frente oriental) el caza rumano podía enfrentarse de tú a tú a sus oponentes, especialmente cuando operaba en coordinación con la Luftwaffe.
Con el avance de la guerra y la aparición de cazas soviéticos más modernos, como el Yak-1 y el LaGG-3, el IAR-80 comenzó a quedar en desventaja, especialmente en velocidad y capacidad de ascenso.