Hace 305 años, Rusia se convirtió en un imperio
Además de Telegram, Puerta a Rusia difunde contenidos en su página de VKontakte. ¡Únete a nosotros!
La ceremonia oficial en la que Pedro I adoptó el título de Emperador de Todas las Rusias tuvo lugar en la catedral de la Trinidad de San Petersburgo el 2 de noviembre de 1721. Dos meses antes se había firmado la tan esperada Paz de Nystad con Suecia, que otorgó al país extensos territorios en el Báltico y lo incorporó al grupo de las principales potencias europeas.
Durante la ceremonia, tras la celebración de la misa y la lectura del tratado de paz, el vicepresidente del Sínodo, el obispo Feofán Prokopóvich, pronunció un discurso de alabanza al zar. A continuación, el canciller Gavril Golovkin, en nombre del Senado, el Sínodo y los altos mandos militares, pidió a Pedro que aceptara los títulos de Padre de la Patria y Emperador de Todas las Rusias. El monarca accedió y estallaron vítores entusiastas, a los que se sumaron los soldados y ciudadanos congregados en la plaza.
El repique de las campanas se mezcló con el estruendo de los disparos de fusilería y artillería. “El fuego procedente de la fortaleza, del Almirantazgo y de los barcos anclados en el Nevá fue tan intenso que todo parecía envuelto en llamas, y uno podía pensar que la tierra y el cielo estaban a punto de derrumbarse”, recordaba un testigo presencial.
Tras abandonar la catedral, Pedro se dirigió al Senado para continuar las celebraciones, donde ya se habían dispuesto mesas para mil invitados.
Los primeros países en reconocer oficialmente el nuevo estatus de Rusia fueron los Países Bajos, que mantenían relaciones amistosas con el país, y Prusia, su aliada durante la Gran Guerra del Norte. Poco a poco se sumaron otras potencias. No obstante, muchos europeos ya se referían informalmente a Rusia como un imperio desde su victoria en la batalla de Poltava, en 1709.