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10 líderes extranjeros que viajaron por la URSS

Yuri Abrámochkin / Sputnik
¡Nada de negociaciones en el Kremlin, sino excursiones por las montañas! ¿Qué otros lugares visitaron destacados políticos durante sus viajes?

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1. Amanulá Khan, Afganistán

El rey de Afganistán, Amanulá Khan, durante su visita a la URSS. Moscú, 2 de mayo de 1928. Mijaíl Kalinin, presidente del Presídium del Comité Ejecutivo Central de la URSS por la RSFSR (a la izquierda), y Amanulá Khan (a la derecha) pasan revista a la guardia de honor.
Sputnik

A finales de 1927, el rey de Afganistán se convirtió en el primer líder extranjero que visitó la Unión Soviética. Para él se preparó especialmente una mansión en el malecón Sofíiskaya de Moscú, mientras que Iósif Stalin invitó a Amanulá a un “almuerzo de hombres” en el Kremlin. Durante una semana en la capital tuvo tiempo de visitar el Mausoleo, el Teatro Bolshói, la fábrica textil Triojgórnaia y una planta de defensa en las afueras de Moscú.

En Leningrado (actual San Petersburgo), el monarca afgano se alojó en el Palacio de Invierno, en los antiguos aposentos de Alejandro II. Sin embargo, la antigua residencia imperial no le impresionó.

En Crimea, Amanulá se comportó como un turista corriente: recorrió Bajchisarái, se puso personalmente al volante de un automóvil y conversó con los habitantes locales. La última etapa de su viaje fue Georgia, donde el rey descansó en la playa y visitó una plantación de té.

2. Jawaharlal Nehru, India

Junto con su hija Indira, pasó 16 días en la URSS. Durante ese tiempo recorrieron prácticamente todo el país, visitando Moscú, Stalingrado, Yalta, Tiflis, Taskent, Leningrado, Sverdlovsk, Magnitogorsk y Samarcanda.

En Altái, Nehru conoció el proceso de explotación agrícola de las tierras vírgenes y recibió como regalo una bolsita con granos de la cosecha local. En Rustavi visitó la planta metalúrgica de la ciudad.

3. Gamal Abdel Nasser, Egipto

Visita del presidente de la República Árabe Unida (Egipto), Gamal Abdel Nasser, a la URSS. El presidente de la RAU, Gamal Abdel Nasser, y su séquito en la Plaza Roja.
Vasili Mályshev / Sputnik

El presidente egipcio viajó siete veces a la URSS. En 1958 se convirtió en el primer dirigente de un Estado árabe que visitó la Unión Soviética.

Su interés no se limitó a los lugares turísticos habituales de Moscú. Nasser visitó el centro nuclear de Dubná, en las afueras de la capital, conoció el recién inaugurado cine Mir, que contaba con la pantalla más grande del mundo, y posteriormente emprendió un viaje por las repúblicas soviéticas.

Fue recibido en Sujumi, Taskent, Sochi, Zaporozhie, Kiev, Leningrado y Stalingrado. Más tarde regresaría varias veces, ya no para mantener negociaciones, sino para recibir tratamiento médico en el sanatorio de Barvija y en los manantiales de radón de Tsjaltubo, en Georgia.

4. Harold Macmillan, Reino Unido

Visita del primer ministro británico, Harold Macmillan, a la URSS. Febrero–marzo de 1959. Durante la visita al Instituto Conjunto de Investigaciones Nucleares de Dubná. Panel de control principal del sincrotrón.
Vasili Mályshev / Sputnik

En el invierno de 1959, de un avión que acababa de aterrizar en el aeropuerto de Vnúkovo descendió un hombre con un extraño gorro de piel blanca, a medio camino entre un chacó de húsar y una papaja caucásica. Era el primer ministro británico Harold Macmillan.

Los periodistas extranjeros bromearon diciendo que el político británico parecía en aquel momento más ruso que los propios rusos. Permaneció diez días en el país.

Descansó en la llamada Dacha Lejana de Stalin, en Semiónovskoie, y acompañó a Jrushchov a una yeguada de la región de Moscú, donde montó en una tradicional troika rusa.

Después viajó a Leningrado, visitó los Astilleros del Almirantazgo y observó las elecciones al Sóviet Supremo, sorprendido de que las papeletas solo incluyeran un candidato.

Casi todas las noches llevaban a Macmillan al teatro para ver ballet. En sus diarios, el político se quejaba de un funcionario excesivamente diligente que le obligaba a pasar horas en el teatro, cuando él habría preferido asistir a una función del circo ruso.

5. Fidel Castro, Cuba

Fidel Castro y la bailarina Maya Plisétskaya, tras la representación de "El lago de los cisnes".
Evgueni Umnov/ MAMM/MDF/russiainphoto.ru

El líder cubano no se andaba con medias tintas: ¡su primera visita a la Unión Soviética (viajaría allí diez veces en total) duró 40 días!

El viaje no comenzó en Moscú, como cabría esperar, sino en Múrmansk. Allí se puso unos esquís por primera vez y probó pelmeni de pescado. Después emprendió un recorrido por todo el país.

En Moscú, Castro pronunció un discurso desde el Mausoleo, un honor que nunca antes se había concedido a un dirigente extranjero. Fue de caza a Zavídovo, vio El lago de los cisnes y conversó con Maia Plisétskaia en el Teatro Bolshói, además de descansar en la costa caucásica del mar Negro.

El dirigente cubano también visitó el Mamáyev Kurgán de Volgogrado; en el lago Baikal recibió como regalo un osezno; y en Severodvinsk inspeccionó una base de submarinos. Fue el único líder extranjero que llegó a ver una base soviética de misiles balísticos intercontinentales.

Castro intentaba evitar los actos oficiales siempre que podía: le interesaba mucho más hablar con la gente corriente. En Moscú decidió salir a pasear una noche sin escolta y acabó rodeado por una multitud. En Bratsk repartió puros entre los trabajadores.

6. Charles de Gaulle, Francia

Visita del presidente francés, Charles de Gaulle, a la URSS. Junio de 1966. Durante su estancia, el mandatario galo viajó a Leningrado. Charles de Gaulle y su esposa, Yvonne (segunda por la izquierda), en el Museo Estatal del Hermitage.
Vasili Mályshev / Sputnik

El presidente francés nunca había realizado un viaje oficial tan prolongado: pasó 11 días en la URSS.

De Gaulle llegó a Moscú el 20 de junio de 1966. La prensa occidental bromeó torpemente con que la bandera tricolor francesa volvía a ondear sobre el Kremlin por primera vez desde el incendio de 1812.

Los ciudadanos soviéticos, sin embargo, quedaron fascinados con él. Además de las visitas obligadas al Teatro Bolshói y a la Universidad Estatal de Moscú, el presidente se dirigió a los moscovitas desde el balcón del Mossovet y terminó su discurso con unas frases en ruso.

Desde la capital viajó a Novosibirsk, donde se alojó en una casa de madera a orillas del Obi y se convirtió en el primer dirigente extranjero que visitó Akademgorodok.

En el cosmódromo de Baikonur presenció lanzamientos de cohetes; en Leningrado recorrió las salas del Hermitage; y en Volgogrado contempló la ciudad reconstruida, que había visto en ruinas en 1944 durante un viaje de Bakú a Moscú.

7. Urho Kekkonen, Finlandia

El presidente de la República de Finlandia, Urho Kaleva Kekkonen, y el presidente del Consejo de Ministros de la URSS, Alekséi Kosiguin (a la derecha), practicando la pesca.
Irakli Chojonelidze / TASS

El presidente finlandés visitó en numerosas ocasiones la Unión Soviética y apreciaba sobre todo los placeres sencillos: la sauna, la caza y las conversaciones tranquilas.

Kekkonen mantuvo una relación amistosa con el entonces presidente del Consejo de Ministros de la URSS, Alexéi Kosiguin. Juntos viajaron al lago Baikal y, en el verano de 1969, emprendieron una excursión a través de la cordillera del Cáucaso.

Los dos políticos recorrieron unos 200 kilómetros: ascendieron al paso de Klujor y descendieron posteriormente hasta la costa del mar Negro. Y ninguno de los dos era precisamente joven: Kekkonen tenía 69 años y Kosiguin, 65.

8. Willy Brandt, RFA

El canciller de la República Federal de Alemania, Willy Brandt, de visita en la URSS. Brandt en una calle de Samarcanda.
Yuri Abrámochkin / Sputnik

El canciller visitó por primera vez la capital soviética en 1970 para firmar el Tratado de Moscú, que reconocía la inviolabilidad de las nuevas fronteras de los países europeos.

Cuando Brandt regresó un año después, Leonid Brézhnev le propuso trasladar sus conversaciones a la dacha gubernamental de Oreanda, en Crimea. Aunque el canciller no estaba preparado para aquel formato “playero” de negociaciones, aceptó.

Pasaron los dos días siguientes conversando, navegando por el mar y bañándose en la piscina. El invitado alemán no había llevado bañador, así que Brézhnev le ofreció uno de su propio guardarropa.

9. Pierre Elliott Trudeau, Canadá

Visita del primer ministro canadiense, Pierre Elliott Trudeau, a la URSS. Del 17 al 28 de mayo de 1971. Viaje del mandatario canadiense a Nórilsk. El primer ministro de Canadá, Pierre Elliott Trudeau, y su esposa, Margaret, en el aeropuerto de Nórilsk.
Viacheslav Rúnov / Sputnik

En 1971, el primer ministro canadiense visitó Norilsk, interesado por las ciudades construidas sobre el permafrost. Aunque la ciudad estaba cerrada a los visitantes, se hizo una excepción con el invitado extranjero.

La primavera resultó especialmente dura: a mediados de mayo todavía había nieve en las calles y la temperatura rondaba los -15 °C. Para los canadienses, que acababan de visitar las cálidas Samarcanda y Taskent, el contraste climático fue considerable.

Prácticamente toda la población salió a recibir a la delegación extranjera. Trudeau y sus acompañantes visitaron edificios de varias plantas construidos sobre pilotes y el Palacio de Hielo, donde contemplaron a unos niños jugando al hockey.

En 1984, ya retirado de la política, Trudeau recorrió la Ruta de la Seda y visitó junto a su hijo Justin las repúblicas soviéticas de Armenia y Georgia.

10. Richard Nixon, Estados Unidos

El secretario general del Comité Central del PCUS, Leonid Brézhnev; el presidente de los Estados Unidos de América, Richard Milhous Nixon; y el embajador de la URSS en la República Popular China, Vasili Tólstikov (de derecha a izquierda), durante un paseo en barco por el mar Negro.
Vladímir Musaelián, Valentín Sóbolev / TASS

Cuando era vicepresidente, en 1959, Nixon pasó tres días en Sverdlovsk (actual Ekaterimburgo), donde visitó la fábrica Uralmash y una planta de tuberías en Pervouralsk.

Durante el trayecto le mostraron el monumento que marca la frontera entre Europa y Asia. Allí bebió champán y pronunció en ruso el brindis: “Por la paz en todo el mundo”.

En Degtiarsk, el político descendió a una mina de cobre y bromeó diciendo que, vestido con ropa de minero, parecía un hombre de Marte.

En 1974, ya como presidente, Nixon visitó Crimea. Sus encuentros con Leonid Brézhnev en Oreanda tuvieron un carácter informal y parecían más las vacaciones de dos amigos que una cumbre entre superpotencias.

La sala oficial de negociaciones fue sustituida por una gruta junto al mar y el solemne banquete por un almuerzo a bordo de una embarcación. Mientras ambos hombres discutían el destino de las dos superpotencias, la esposa de Nixon, Patricia, visitaba el Palacio de Livadia y el Nido de Golondrina.