¿Qué hacía una princesa británica en la Buriatia soviética? (FOTOS)
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El 24 de mayo de 1990, la princesa Anna, hija de la reina Isabel II del Reino Unido, llegó a Moscú para realizar una visita de dos semanas por invitación de Mijaíl Gorbachov.
El viaje fue considerado como una posible «prueba» de cara a una futura visita a la Unión Soviética de la propia reina Isabel II. Según informó entonces la prensa soviética, la visita de un miembro de la familia real británica daría un importante impulso al desarrollo del entendimiento mutuo entre ambos pueblos.
Era ya la segunda visita de la princesa Anna a la URSS. La primera había tenido lugar en 1973, cuando viajó como integrante del equipo británico de deportes ecuestres.
En esta ocasión, la princesa, que entonces tenía 40 años, contó con un intenso programa cultural. Un representante oficial de la Embajada británica afirmó: «Es una mujer muy seria. No le interesa simplemente hacer turismo por hacer turismo. Quiere conocer el país».
Anna pasó tres días en Moscú, donde se reunió con el líder soviético Mijaíl Gorbachov y visitó el Kremlin, el Teatro Bolshói y la Universidad Estatal de Moscú, además del monasterio de la Trinidad y San Sergio, en las afueras de la capital. También acudió al Centro de Control de Vuelos, desde donde pudo conversar con cosmonautas que se encontraban en órbita.
Después viajó al lago Baikal, donde navegó a bordo del buque de investigación científica Vereschaguin y regaló un espectrofotómetro a los científicos del Instituto Limnológico.
En Irkutsk, la princesa visitó el museo regional y se reunió también con científicos y médicos de la ciudad.
Su siguiente parada fue Ulán-Udé y las aldeas buriatas de Arbishil y Erjirik. Allí conoció de cerca la cultura buriata y visitó el famoso datsán de Ívolga.
Posteriormente se trasladó a Asjabad, capital de la entonces República Socialista Soviética de Turkmenistán, y el 1 de junio llegó a Volgogrado, donde visitó el complejo conmemorativo de Mamáiev Kurgán.
Su extensa gira terminó en Kiev, donde inauguró una exposición dedicada a la industria británica.
Tras la disolución de la URSS, la princesa Anna regresó a Rusia en varias ocasiones. Su última visita tuvo lugar en 2016.