
¿Por qué los alemanes participaron en la invasión napoleónica de Rusia en 1812?

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Los Estados miembros de la Confederación del Rin (los reinos de Baviera, Sajonia, Westfalia y Wurtemberg; los grandes ducados de Baden, Berg, Hesse y Wurzburgo; además de varios principados) enviaron sus contingentes en ayuda de Bonaparte.
Todos ellos se beneficiaron de la alianza con Bonaparte. Cuando en 1806 el emperador abolió el Sacro Imperio Romano Germánico y en su lugar creó la Confederación del Rin, redibujó por completo el mapa de Alemania: en vez de dos centenares de pequeños Estados, quedaron unos cuarenta.
Con la bendición de París, algunos Estados alemanes ampliaron considerablemente sus territorios a costa de sus pequeños vecinos y elevaron su rango, pasando de ser electores a grandes duques o reyes. Por eso combatieron de buen grado por Francia.
El mariscal Victor hablaba con elogios de la brigada de Baden: “[Ellos] siempre marchaban con un orden impecable”. Y así recordaba el coronel sajón Wilhelm von Leisser la participación de sus compatriotas en la batalla de Borodinó:
“Nos guiaba una voluntad de acero, y el honor y la gloria nos aguardaban dentro de los cuadros rusos. Caímos sobre ellos, barrimos y derribamos todo lo que se nos oponía”.
El caso de Prusia fue más complicado, pues había sido durante mucho tiempo enemiga de Napoleón. En 1807, él la derrotó, le arrebató la mitad de sus territorios y la sometió a su voluntad. En 1812, Federico Guillermo III se vio obligado a enviar un cuerpo de 22.000 hombres a la guerra contra Rusia.
Los prusianos combatieron de manera concienzuda por Napoleón, pero fueron los primeros en abandonarlo. Durante la retirada de los restos del ejército francés de Rusia, se retrasaron deliberadamente respecto a ellos y firmaron un armisticio separado con los rusos.