¿Qué pasa en este cuadro de Grigori Ugriúmov?

La batalla ha terminado, el enemigo ha sido derrotado y el vencedor entra en la ciudad acompañado de su ejército. Así imaginó el artista uno de los momentos más dramáticos posteriores a la Batalla del Hielo.

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Museo Ruso
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El 30 de agosto de 1790, todo San Petersburgo se congregó en el monasterio de Alexánder Nevski: en presencia de Catalina II se consagraba la nueva catedral de la Trinidad. La emperatriz no escatimó en gastos: el templo fue decorado con un iconostasio de mármol blanco y una lámpara de araña de plata de más de doscientos kilos, y recibió pinturas de maestros occidentales procedentes de la colección personal de la soberana. Por encargo suyo, varios artistas rusos realizaron también iconos y lienzos de temática religiosa para la catedral. Entre ellos se encontraba Grigori Ugriúmov.

Hijo de un comerciante de Yaroslavl, en 1785 se graduó en la Academia Imperial de las Artes y marchó durante cuatro años a Roma para completar su formación. A su regreso, Ugriúmov, con 26 años, se convirtió en profesor de pintura histórica en la Academia y comenzó su proyecto más ambicioso: un cuadro inspirado en un episodio de la vida del santo príncipe Alexánder Nevski. Tardó tres años en terminarlo.

Museo Ruso
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Como tema no eligió una sangrienta batalla, sino el momento en que el comandante es recibido en la ciudad liberada. En 1240, los caballeros de la Orden de Livonia ocuparon territorios de Nóvgorod e Izborsk y sitiaron Pskov. La inexpugnable fortaleza de la ciudad cayó mediante una estratagema: los boyardos que deseaban que Pskov se independizara de Nóvgorod abrieron las puertas a los invasores.

Sin embargo, poco después los habitantes de Pskov comenzaron a pedir ayuda al príncipe de Pereslavl, Alexánder Yaroslávich. Este acudió no solo con su propia comitiva militar, sino también con milicias de Vladímir-Súzdal y tropas de Nóvgorod. En el invierno de 1242, Pskov fue liberada. Unos meses después, el 5 de abril, Alexánder Nevski derrotó a los livonios en el lago Peipus: la victoria en la célebre Batalla del Hielo permitió expulsar a los cruzados.

El cuadro Entrada triunfal de Alexánder Nevski en la ciudad de Pskov tras su victoria sobre los alemanes alcanzó unas dimensiones monumentales: dos por tres metros. Bajo las murallas del Kremlin de Pskov, Nevski es recibido por monjes, habitantes de la ciudad y boyardos.

Museo Ruso
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La solemne comitiva está encabezada por el príncipe victorioso, montado sobre un caballo blanco y vestido con extraordinario lujo: botas rojas de tafilete, un caftán dorado bordado con piedras preciosas y una capa de valiosa piel que atraen inmediatamente la mirada. Existe una leyenda según la cual el artista dio a Alexánder Nevski los rasgos del nieto predilecto de Catalina II, el futuro emperador Alexánder I.

A la derecha del vencedor aparecen dos hombres a pie vestidos con armaduras de caballero: son prisioneros livonios. Detrás del príncipe se extiende un auténtico mar de personas, entre las que pueden distinguirse campesinos de las milicias y guerreros de la comitiva de Nevski portando sus estandartes.

Museo Ruso Retrato de Grigori Ugriúmov
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Gracias a esta obra, Ugriúmov alcanzó fama como maestro de la pintura histórica. El poeta y patrono de la Universidad de Moscú Mijaíl Muraviov lo describía como un pintor “lleno de amor por la Patria” y consideraba que “era digno de inmortalizar la gloria de los héroes rusos”.

El estilo del artista encajó perfectamente con los gustos de la corte rusa: Ugriúmov recibió encargos no solo de Catalina II, sino también de su hijo Pablo I y de su nieto Alexánder I.