Como pago por su retrato de unos futuros premios Nobel, este artista recibió… ¡un saco de mijo!

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Dominio público Retrato de Piotr Kapitsa y Nikolái Semiónov.
Dominio público

En la primavera de 1921, el artista Borís Kustódiev trabajaba en dos cuadros. Uno de ellos, encargado por el Sóviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado, estaba dedicado a las celebraciones por la inauguración del II Congreso de la Internacional Comunista, celebrada el 19 de julio.

Para el segundo cuadro posaba ante Kustódiev el célebre cantante de ópera Fiódor Chaliapin.

Mientras se encontraba inmerso en su trabajo, dos jóvenes científicos, Piotr Kapitsa y Nikolái Semiónov, fueron a visitar al artista. Uno de ellos le preguntó en broma si era capaz de pintar no solo a celebridades mundiales, sino también a quienes estaban a punto de hacerse famosos. Borís Kustódiev sonrió: seguramente sus visitantes pensaban convertirse en premios Nobel. Kapitsa y Semiónov asintieron inmediatamente: ¡por supuesto!

“Y tenían unas cejas tan pobladas, unas mejillas tan sonrosadas (ni siquiera el hambre parecía afectarles), y estaban tan seguros de sí mismos y tan alegres que tuve que aceptar”, recordaría más tarde el artista.

Debido a su enfermedad, Kustódiev rara vez salía de su apartamento, por lo que pidió a los jóvenes científicos que llevaran consigo algún objeto relacionado con su trabajo. Los retrató junto a un aparato para generar rayos X.

Los jóvenes científicos pagaron al artista con… un saco de mijo y un gallo, que habían recibido a cambio de reparar un molino.

Semiónov y Kapitsa efectivamente terminaron recibiendo el Premio Nobel: uno en 1956 y el otro en 1978.