Alexánder Blok: un gran poeta ruso destruido por la revolución
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1. Se casó con la hija del químico Mendeléiev
Alexánder Blok nació en 1880 en una familia noble de San Petersburgo, ciudad en la que vivió prácticamente toda su vida. Sin embargo, pasaba los veranos en la finca familiar de Shájmatovo, cerca de Moscú. Uno de sus vecinos era Dmitri Mendeléiev, el célebre científico creador de la tabla periódica.
El ambiente de la finca estaba impregnado de creatividad: los jóvenes de las familias nobles escribían diarios, componían poemas y organizaban representaciones teatrales. Allí Blok conoció a Liubov Mendeléieva, hija del científico, a quien dedicaría su primer libro de poemas, Versos sobre una bella dama.
En 1903 se casaron en una iglesia cercana a Shájmatovo. Permanecieron juntos toda la vida, aunque Blok mantuvo diversas relaciones sentimentales. Más tarde, Liubov escribió unas memorias tituladas Verdad y ficción sobre Blok y sobre mí.
2. Dedicó versos a una misteriosa ‘Extranjera’
La obra de Blok pertenece al simbolismo, uno de los movimientos literarios más influyentes de la Rusia de principios del siglo XX. Como uno de los poetas más admirados de San Petersburgo, se convirtió en una de sus figuras centrales.
Su poesía está llena de símbolos y metáforas. Los especialistas advierten que no debe interpretarse literalmente, ya que sus imágenes poseen múltiples niveles de significado.
Blok se interesó profundamente por la filosofía y fue seguidor del pensador religioso Vladímir Soloviov. Una de las ideas centrales de este filósofo era Sofía, la encarnación femenina de la Sabiduría Divina. Este concepto influyó enormemente en la obra del poeta y aparece especialmente en su ciclo Versos sobre una bella dama.
La figura femenina de sus poemas puede interpretarse tanto como Liubov Mendeléieva como una imagen espiritual y etérea que el poeta percibe apenas de forma intuitiva.
Más tarde desarrolló la imagen de la misteriosa “Extranjera” en un famoso poema de 1906 que le otorgó gran reconocimiento. En él, un hombre bebe solo en un restaurante cuando aparece una mujer desconocida. Entre la oscuridad, la niebla y la embriaguez, no logra saber si es real o producto de su imaginación.
Apasionado del teatro, Blok también escribió el ciclo La máscara de nieve, donde explora los temas del misterio, las máscaras y las tormentas de nieve como símbolos de la pérdida de rumbo vital.
Además, fue uno de los primeros poetas rusos en romper con los patrones rítmicos tradicionales del siglo XIX, acercando la poesía a la musicalidad. Él mismo comparaba la creación poética con una melodía que transcribía al escucharla.
3. Escribió su obra más importante sobre la Revolución de 1917
Blok recibió con entusiasmo la Revolución de Febrero de 1917 y la llegada del Gobierno Provisional. Más tarde, cuando los bolcheviques tomaron el poder en octubre, continuó viendo inicialmente la revolución como un fenómeno histórico trascendental.
Incluso trabajó para el nuevo régimen como editor en una comisión estatal encargada de investigar los crímenes de los funcionarios zaristas.
Sin embargo, la situación cambió cuando los bolcheviques comenzaron a restringir la libertad de expresión. Blok sintió que el poder utilizaba su prestigio con fines propagandísticos, algo que vivió como una tragedia personal.
En 1918 escribió Los doce, probablemente su obra más célebre y controvertida. El poema, escrito deliberadamente con lenguaje popular y callejero, narra el recorrido de doce revolucionarios armados por las calles nevadas y caóticas de Petrogrado.
La obra concluye con una imagen profundamente ambigua: los doce avanzan mientras, delante de ellos, camina Jesucristo portando una corona de rosas blancas.
Muchos intelectuales y simbolistas se sintieron escandalizados por la comparación entre los revolucionarios y los apóstoles. Hasta hoy, los críticos siguen debatiendo el verdadero significado del poema.
4. Creía que la verdadera poesía sobreviviría a la censura
En 1921, durante un acto en memoria de Alexánder Pushkin celebrado en la Casa de los Escritores, Blok pronunció uno de sus discursos más importantes.
Inspirándose en Pushkin, definió al poeta como un “hijo de la armonía”, cuya misión consiste en descubrir el orden oculto dentro del caos de la existencia y transmitirlo mediante las palabras.
Según Blok, solo una persona interiormente libre puede ser realmente poeta. También sostenía que la censura era incapaz de destruir la auténtica poesía.
Incluso aunque no llegara a un público amplio, la verdadera creación artística encontraría siempre el camino hacia los corazones de las personas.
“Nosotros morimos, pero el arte permanece”, afirmó.
Al mismo tiempo lanzó una advertencia a quienes intentaran utilizar la poesía para fines políticos: “Que aquellos funcionarios que pretendan dirigir la poesía hacia sus propios objetivos, invadiendo su libertad secreta e impidiendo que cumpla su misión, se cuiden del más profundo desprecio”.
Para Blok, la poesía no debía servir a ningún interés ajeno al arte.
5. Murió porque ya no podía seguir viviendo
Blok llegó a convencerse de que los bolcheviques le habían arrebatado la libertad interior indispensable para crear. Sostenía que cuando un poeta deja de escribir, deja de tener razones para vivir.
La revolución afectó tan profundamente su estado emocional que prácticamente destruyó su capacidad creativa. La “melodía de la revolución” que había escuchado en 1917 desapareció para siempre.
“Todos los sonidos se han detenido... ¿No oyen que ya no hay sonidos?”, decía.
El estrés, la depresión, las durísimas condiciones de vida en el Petrogrado revolucionario y la pérdida de sus medios de subsistencia provocaron un rápido deterioro de su salud. Primero sufrió asma y posteriormente escorbuto.
Aunque había rechazado emigrar en años anteriores, finalmente solicitó permiso para viajar al extranjero y recibir tratamiento médico. Las autoridades soviéticas retrasaron la autorización durante meses y la concedieron apenas unos días antes de su muerte.
En agosto de 1921, a los 41 años, Alexánder Blok falleció en su apartamento de Petrogrado. Había dejado de comer y circulaban rumores de que había perdido la razón.
El poeta Vladislav Jodasévich resumió su final con una frase célebre: “Blok murió porque ya no podía seguir viviendo”.
Tras su funeral, Anna Ajmátova escribió un epitafio en el que lo llamó: “Nuestro sol, extinguido en el tormento”.
La revolución acabó destruyendo la vida de muchos de los mejores poetas, escritores y artistas rusos. Pero, como el propio Blok había predicho, ellos murieron y el arte permaneció.