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10 cuadros que se convirtieron en símbolos del periodo comunista

El arte soviético estaba destinado a servir a los principios ideológicos del comunismo, y muchos artistas lo hicieron. Hemos seleccionado diez obras que servían para instruir a la gente sobre cómo vivir correctamente y amar a la Patria.

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1. Borís Kustódiev. “El bolchevique”, 1920

Galería Tretiakov

El cuadro alegórico de Kustódiev representa la gigantesca figura del bolchevique, el gobernante del nuevo mundo, agitando una bandera roja y guiando a la multitud hacia el glorioso futuro comunista. La obra fue del agrado de las autoridades soviéticas, y más tarde formó parte de la colección de la Nueva Galería Tretiakov.

2. Kuzmá Petrov-Vodkin. “1918 en Petrogrado (La Virgen de Petrogrado)”, 1920

Galería Tretiakov

Las obras de Petrov-Vodkin se asemejan a la pintura de iconos en cuanto a composición, color y simbolismo. Podría decirse que fue el pintor de iconos del sistema comunista. Una de sus obras más emblemáticas es sin duda “1918 en Petrogrado”, también conocida como “La Virgen de Petrogrado”. El fondo representa el caos revolucionario en el que estaba sumida la ciudad: panfletos de propaganda, multitudes, ventanas rotas. Con este telón de fondo, una humilde mujer con un chal blanco y su bebé son símbolos de la nueva vida y de la nueva Rusia.

3. Alexánder Deyneka. “La defensa de Petrogrado”, 1928

Galería Tretiakov

El estilo de Alexánder Deyneka se convirtió más adelante en el arte oficial soviético, conocido como realismo socialista. Sin embargo, aquí, en el décimo aniversario de la Revolución de Octubre, aplica la técnica de la “silueta ornamental”. La composición parece ser como un bucle. En el primer plano (plano inferior), los soldados marchan a la Guerra Civil, mientras que en el fondo, el movimiento es en sentido contrario: los heridos, envueltos en gabardinas, regresan a casa.

4. Alexánder Guerásimov. “Lenin en la tribuna”, 1930

Alexéi Bushkin/Sputnik

El líder de la Revolución, Vladímir Lenin, fue sin duda el principal líder del país de los soviets. Su imagen y su biografía fueron mitificadas por artistas y escritores. Se le representó de diversas maneras esperando su momento en una cabaña finlandesa antes de entrar en el Petrogrado revolucionario, pronunciando un discurso enérgico a las masas, montando en un vehículo blindado o participando en un subbotnik (limpieza de sábado). Uno de los retratos más famosos, realizado por Guerásimov, le muestra prácticamente levitando sobre la Bandera Roja desde la tribuna.

5. Alexánder Samojválov. “Kírov recibe un desfile de atletas”, 1935

Museo ruso

Desde sus inicios, el Estado soviético apostó fuertemente por la vida sana para mejorar la producción industrial. Por ello se encargó a los artistas que hicieran propaganda del deporte y la educación física. Samojválov recibió el encargo de pintar varios lienzos sobre las alegrías del deporte soviético.

6. Yuri Pímenov. “Nuevo Moscú”, 1937

Galería Tretiakov

Este cuadro es uno de los símbolos del realismo socialista. Una amplia avenida repleta de gente y automóviles, una ciudad transformada e inundada de luz, y una conductora solitaria, signo de la igualdad soviética.

7. Alexánder Deyneka. “La defensa de Sebastopol”, 1942

I. Kogan/Sputnik

Una amplia franja del arte soviético está dedicada al heroísmo de los soldados soviéticos en la Segunda Guerra Mundial. Uno de los lienzos militares más famosos y un auténtico canto a la valentía es “La defensa de Sebastopol”, de Deyneka.

8. Serguéi Guerásimov. “Madre de un partisano”, 1943-50

О. Ignatovich/Sputnik

La obra de Serguéi Guerásimov glorifica la vida de los pueblos, las granjas colectivas y el campesinado. Su famoso cuadro “Madre de un partisano” representa a una sencilla mujer de pueblo que mira sin miedo a los ojos del enemigo.

9. Alexánder Laktiónov, “Carta desde el frente”, 1947

Galería Tretiakov

Este cuadro fue tan popular en la época soviética que fue comprado por la Galería Tretiakov, además de ser impreso en libros de texto y en carteles y sellos de correos.

10. Tatiana Yablonskaia. “Mañana”, 1954

Galería Tretiakov

Otra obra emblemática, esta vez representando el alegre amanecer del deshielo de Jrushchov. La chica del cuadro, como corresponde a cualquier pionero, hace ejercicios matutinos. Al comenzar cada nuevo día de forma correcta, no solo está “fortaleciendo el cuerpo y la mente”, sino “avanzando hacia un futuro más brillante”.