10 pinturas de Piotr Konchalovski que debes conocer
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En 1895, en una exposición en Moscú, el joven artista de 19 años tuvo su primer encuentro con el impresionismo: las Parvas de heno de Claude Monet le causaron una impresión especialmente fuerte. Tras estudiar varios años en la Academia Julian de París y posteriormente en la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo, desarrolló su propio enfoque artístico. Todo lo que no le gustaba o no alcanzaba su ideal lo destruía. No perdonó ni siquiera su obra de graduación, Pescadores recogiendo las redes. Más tarde diría: “Cada cuadro lo afronto como si fuera un caballo completamente nuevo, sin domar. Nunca hago nada por segunda vez”.
1. 'Vendimia', 1909
Otro viaje a París marcó un punto de inflexión en la búsqueda de su estilo: el impresionismo lo cautivaba cada vez más. En sus obras se percibe la influencia de Matisse, Van Gogh y, especialmente, de Cézanne, a quien “se aferró… como un náufrago a una tabla”, y cuya manera de representar la naturaleza le resultaba cercana. En 1909 pintó por encargo cuatro paneles luminosos dedicados a la cosecha.
2. 'Retrato del artista Gueorgui Yakúlov', 1910
Konchalovski consideraba que sin la búsqueda de un método artístico era imposible crear un estilo propio. Siempre intentaba aprender algo nuevo, incluso de su suegro, el pintor Vasili Surikov, con quien viajó a España. Entre las obras de ese periodo se encuentra este retrato de Yakúlov. Deliberadamente evitó “suavizar” la imagen, centrándose en el carácter.
3. 'Retrato de familia', 1911
Poco después, Konchalovski pintó su primer retrato familiar. La severidad de los colores (negro y blanco, en contraste con el rojo y el verde) se equilibra con un cuadro chino en la pared, de delicados tonos rosados y verde azulado.
A lo largo de su vida, el artista creó toda una galería de retratos de sus seres más cercanos. Cambiaban sus rostros y el estilo pictórico, pero algo permanecía constante: la sensación de que eran un apoyo esencial en su vida.
4. 'Autorretrato', 1912
En otoño de 1911, el artista se convirtió en cofundador del grupo Sota de Diamantes. Entre sus miembros estaban Iliá Mashkov, Aristarj Lentúlov y Robert Falk. Partiendo del realismo, buscaban nuevas formas de expresión, inspirándose en el cubismo, el postimpresionismo y el fauvismo. Cézanne fue una de sus principales fuentes de inspiración, pero Konchalovski no lo imitó ciegamente, sino que creó su propio estilo, vivo y vibrante.
5. 'Retrato de Natalia Konchalóvskaya en la infancia', 1915–1916
En el verano de 1914, el artista partió al frente de la Primera Guerra Mundial y no regresó hasta 1917. Esos años marcaron su transición del impresionismo al realismo. Esta obra (un retrato de su hija) fue adquirida por la Galería Tretiakov.
6. 'Puente en Nara', 1918
Tras la Revolución, el artista no emigró. En la década de 1920 enseñó en las instituciones de vanguardia VJUTEMAS y VJUTEIN, y volvió a viajar a Europa: en París se celebró una exposición suya. Pasaba los veranos en Abrámtsevo, cerca de Moscú, donde pintó numerosos paisajes. Según él, quería “crear un paisaje vivo, en el que los árboles no simplemente sobresalgan clavados en la tierra…, sino que crezcan lógicamente de ella, como en los viejos maestros, para que el espectador sienta sus raíces”.
7. 'Novgorodenses', 1925
Durante varios veranos trabajó en Veliki Nóvgorod, donde creó obras sobre la vida cotidiana de sus habitantes. Ya fueran campesinos que regresaban de la feria, pescadores en una barca de vela o un grupo reunido en torno a una mesa, sus personajes no eran rígidos, sino vivos, cada uno con su propia emoción.
8. 'Lilas en una cesta (Heroica)', 1933
A comienzos de la década de 1930, el artista compró una finca en la región de Kaluga, donde pasaba desde la primavera hasta finales del otoño. En Bugri había un antiguo jardín de lilas que se convirtió en una nueva fuente de inspiración. Pintó lilas con frecuencia, llamando a las flores los grandes maestros de los artistas.
9. 'Retrato de Vsévolod Meyerhold', 1938
En su finca creó una galería de retratos de figuras culturales soviéticas. Pintó al director Vsévolod Meyerhold en un momento difícil: su teatro había sido cerrado y faltaba menos de un año para su arresto. Sobre el fondo de una alfombra brillante, la figura reclinada del director, vestido de negro y acompañado de su querido fox terrier, resulta especialmente dramática.
10. 'El encerador de suelos', 1946
Durante la Gran Guerra Patria, Konchalovski no dejó de trabajar, incluyendo la creación de escenografías teatrales. Murió en 1956 en su casa de campo en Bugry a los 79 años.
Puedes saber más sobre la obra del artista en la exposición ‘Jardín en flor’, abierta hasta el 14 de septiembre en el Museo Ruso.