Estos son los 5 monasterios más importantes de Moscú (Fotos)
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Antes de la Revolución bolchevique de 1917, en el territorio de la actual Moscú había unos 30 monasterios en funcionamiento (¡solo dentro del Kremlin había cinco monasterios independientes!). Las autoridades soviéticas cerraron e incluso demolieron muchos de ellos, pero bastantes lograron sobrevivir y, en la actualidad, alrededor de 15 siguen activos: en ellos viven monjes y monjas y se celebran regularmente servicios religiosos.
Muchos de los monasterios de Moscú remontan su historia a la Edad Media; algunos incluso al siglo XIV. Muchos poseen el estatus de “estauropégicos”, es decir, están subordinados directamente al Patriarca.
A continuación destacamos algunos de los monasterios más bellos de Moscú.
1. Convento de Novodévichi
Este es el convento más famoso y, quizá, el más hermoso de Moscú. En tiempos de los zares podría decirse que era un lugar reservado a las élites. Viudas y familiares de numerosos zares eran recluidas allí como monjas, y el convento recibía enormes donaciones.
A finales del siglo XIX, este convento femenino se encontraba aislado en medio del llamado “Dévichie Pole” (“Campo de las Doncellas”), en las afueras occidentales de Moscú. Hoy se encuentra prácticamente en el centro de la ciudad. Fue fundado en mayo de 1524 por el gran príncipe Basilio III, padre de Iván el Terrible, para conmemorar la reconquista de Smolensk por el ejército ruso frente al Principado de Lituania. El convento está consagrado al icono de la Virgen de Smolensk.
Probablemente fue construido por los arquitectos italianos que también participaron en la construcción del Kremlin de Moscú. Por lo general, los conventos femeninos no estaban rodeados por grandes murallas defensivas como los monasterios masculinos, pero Novodévichi tuvo que fortificarse para resistir las incursiones enemigas.
El convento cuenta con varias iglesias de diferentes épocas, entre ellas magníficos ejemplos del estilo barroco. Además, la catedral principal de Smolensk conserva frescos del siglo XVI.
2. Monasterio Donskói
El monasterio fue fundado a finales del siglo XVI para conmemorar el rechazo de los ataques de los tártaros de Crimea. En este lugar, entonces situado en las afueras meridionales de Moscú (y hoy prácticamente en pleno centro), había existido un campamento militar de los zares. El propio monasterio, con sus poderosas murallas, fue concebido como otra estructura defensiva.
Estaba consagrado al icono de la Virgen del Don. Según la leyenda, san Sergio de Rádonezh bendijo con esta imagen sagrada al príncipe Dmitri Donskói antes de la batalla de Kulikovo contra los tártaros-mongoles.
En el monasterio hay nada menos que dos templos consagrados a este icono. La “Catedral Pequeña”, de finales del siglo XVI, presenta filas de adornos en forma de kokóshnik y un campanario con forma de shatior o tienda. La “Catedral Grande”, de finales del siglo XVII, constituye actualmente el centro arquitectónico del monasterio. Una de sus principales características es un iconostasio tallado de ocho niveles, realizado por algunos de los mejores pintores de iconos y tallistas de madera.
El monasterio fue saqueado y destruido en varias ocasiones durante el “Período Tumultuoso”, entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, así como en 1812, durante la invasión napoleónica de Moscú. En tiempos soviéticos, el monasterio tuvo “suerte”, ya que quedó bajo la administración del Museo de Arquitectura. Por ello fueron trasladados allí fragmentos escultóricos de numerosos templos y monasterios demolidos por las autoridades soviéticas, entre ellos los de la Catedral de Cristo Salvador.
3. Monasterio de la Intercesión (Pokrovski)
La cola para entrar en este monasterio parece no terminar nunca. La razón es que los creyentes acuden para venerar las reliquias de santa Matrona de Moscú. Ante ellas rezan por la salud y piden ayuda ante situaciones difíciles de la vida. Esta venerada santa, que ayudó a quienes sufrían durante la Segunda Guerra Mundial, murió en 1952 y fue canonizada en 1997. Son tantas las personas que desean acercarse a sus reliquias que incluso se ha abierto un hotel en el monasterio.
El monasterio fue construido originalmente como cenobio masculino. El zar Miguel, primero de la dinastía Románov, lo fundó en 1635 en memoria de su padre, el patriarca Filaret, que murió durante la festividad de la Intercesión de la Virgen. Durante la época soviética, parte del monasterio cerrado fue incorporada al parque Taganski y una sección de sus murallas fue demolida. En la década de 1990 fue devuelto a la Iglesia, aunque convertido en convento femenino.
4. Convento Marfo-Marinski
El convento consagrado a las santas Marta y María es uno de los más jóvenes de Moscú. Fue fundado en 1909 por la gran duquesa Isabel Fiódorovna, hermana de la última emperatriz, Alejandra. Isabel se consagró a la vida religiosa y fundó el convento después de la muerte de su marido, el gobernador general de Moscú y gran duque Serguéi Alexándrovich, asesinado por terroristas.
La catedral principal del convento fue construida en estilo modernista por el célebre arquitecto Alexéi Shchúsev y decorada por el reconocido pintor Mijaíl Nésterov.
Isabel desarrolló una intensa actividad benéfica. Las monjas de su convento cuidaban de niños sin hogar, enseñaban en escuelas religiosas y trabajaban como enfermeras en hospitales. Durante la Primera Guerra Mundial se instaló en el propio monasterio un hospital para los heridos.
En tiempos soviéticos, la abadesa de sangre real fue desterrada junto con otros miembros de los Románov y posteriormente asesinada: fue arrojada a una mina y abandonada allí para morir. Muchas de sus monjas también fueron perseguidas. El convento fue cerrado y durante mucho tiempo funcionó primero como ambulatorio y posteriormente como cine y casa de cultura.
Actualmente, el convento vuelve a estar en funcionamiento y, siguiendo su antigua tradición, alberga un orfanato para niñas y participa en diversas iniciativas benéficas.
5. Monasterio de Andrónikov
Es el único monasterio de nuestra lista que no está activo. Durante la época soviética fue cerrado y convertido en museo. Sin embargo, resulta imposible no mencionarlo, porque alberga el templo más antiguo que se conserva en Moscú: la Catedral del Salvador, construida en la década de 1420.
En este templo se conservan fragmentos de pinturas del gran pintor de iconos Andréi Rubliov. El propio Rubliov fue monje allí y su tumba también se encontraba en el monasterio, aunque actualmente se ha perdido. El primer abad del monasterio, Andrónico (de quien procede su nombre), fue un estrecho discípulo de Sergio de Rádonezh.
Durante la época soviética, el monasterio fue cerrado y su territorio pasó a albergar apartamentos comunales para los trabajadores de la cercana fábrica “Serp i Mólot” (“Hoz y Martillo”). Sin embargo, la figura de Rubliov tenía tal importancia histórica que, en 1961, con motivo del 600.º aniversario del pintor de iconos, el monasterio de Andrónikov fue restaurado.
Se erigió un monumento al pintor de iconos y se inauguró el Museo Andréi Rubliov de Cultura y Arte de la Antigua Rusia, al que fueron trasladados iconos antiguos únicos y otros objetos de arte religioso procedentes de iglesias cerradas de toda la URSS.