Los ‘locos cacharros’ de Rostislav Alexéyev, el hombre que soñó con crear barcos voladores (Fotos)

Puerta a Rusia (Foto: OpenAI, airwar.ru)
Puerta a Rusia (Foto: OpenAI, airwar.ru)
Pocas personas han influido tanto en la ingeniería naval soviética como Rostislav Evguénievich Alexéyev. Sin embargo, fuera de Rusia su nombre sigue siendo mucho menos conocido que el de diseñadores como Serguéi Koroliov o Andréi Túpolev. Y eso a pesar de que fue el creador de algunas de las máquinas más sorprendentes jamás construidas por la Unión Soviética.

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Alexéyev, leemos en Stimul  nació en 1916 en Novozíbkov, en el entonces Imperio ruso. Desde joven mostró una gran fascinación por la navegación y la velocidad. Tras trasladarse con su familia a Gorki (actual Nizhni Nóvgorod), estudió ingeniería naval y se graduó en 1941 con un proyecto dedicado a los hidroalas, una tecnología que marcaría toda su carrera.

Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en la fábrica Krásnoye Sórmovo, donde la producción estaba orientada principalmente a la fabricación de tanques. Sin embargo, Alexéyev continuó desarrollando sus ideas sobre embarcaciones rápidas capaces de elevarse parcialmente sobre el agua mediante alas sumergidas.

Tras la guerra, sus investigaciones dieron origen a los famosos hidroalas soviéticos. El más conocido fue el Raketa, un elegante barco de pasajeros que comenzó a operar en los años cincuenta y revolucionó el transporte fluvial en la URSS. Gracias a estos diseños, Alexéyev recibió importantes reconocimientos estatales y se convirtió en una figura destacada de la ingeniería soviética.

Pero su imaginación fue mucho más lejos.

airwar.ru
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A finales de los años cincuenta, como explican en varios artículos de Airwar.ru, comenzó a interesarse por el llamado "efecto suelo", un fenómeno aerodinámico que permite aumentar la sustentación cuando un vehículo vuela muy cerca de la superficie. Alexéyev imaginó una nueva clase de aparato capaz de combinar características de barcos y aviones: los ekranoplanos.

En 1961 pilotó personalmente el SM-1, considerado el primer ekranoplano soviético exitoso. Aquella máquina experimental demostró que era posible desplazarse a velocidades extraordinarias sobre el agua utilizando el efecto suelo.

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Su proyecto más famoso llegaría pocos años después: el KM, conocido en Occidente como el "Monstruo del Mar Caspio". Con más de 90 metros de longitud y un peso gigantesco para la época, fue uno de los vehículos más extraños construidos durante la Guerra Fría. Tan impresionante era que los servicios de inteligencia estadounidenses quedaron desconcertados cuando lo detectaron por primera vez en fotografías de satélite. El propio Alexéyev, explican en Aviation21.ru participó en uno de los vuelos iniciales del aparato, algo muy poco habitual entre los diseñadores soviéticos.

Viacheslav Bujárov (CC-BY-SA-4.0) El ekranoplano 'Lun' convertido en museo en el parque Patriot de Daguestán
Viacheslav Bujárov (CC-BY-SA-4.0)

A partir de aquella experiencia surgieron otros modelos, como el A-90 Orlionok y el Lun, que intentaron convertir los ekranoplanos en vehículos prácticos para el transporte y otras misiones. Aunque nunca llegaron a sustituir a los barcos ni a los aviones convencionales, demostraron que la idea era técnicamente viable.

Rostislav Alexéyev falleció en 1980, pero su legado sigue vivo. El Buró Central de Diseño de Hidroalas de Nizhni Nóvgorod lleva hoy su nombre y continúa desarrollando embarcaciones de alta velocidad. Sus hidroalas navegaron por ríos y mares de medio mundo, mientras que sus ekranoplanos siguen fascinando a ingenieros, historiadores y aficionados a la tecnología.