¿A quién se culpó del accidente del tren imperial?

Puerta a Rusia (Foto: Alexéi Ivanitsky; S. Levitsky)
Puerta a Rusia (Foto: Alexéi Ivanitsky; S. Levitsky)
En octubre de 1888, Alejandro III regresaba de un viaje por el Cáucaso. Junto a él viajaban en el tren su familia, ministros y miembros de la corte. Cerca de la estación de Borki, en la línea ferroviaria Kursk-Járkov-Azov, el convoy descarriló y se estrelló. Murieron 21 personas y casi 70 resultaron heridas. La familia imperial salió con contusiones y rasguños.

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Entre las causas del desastre se mencionó un atentado terrorista: se decía que los populistas revolucionarios (narodovoltsi) habían colocado una bomba. Existía también otra versión: se rumoreaba que el propio hermano menor del emperador, el gran duque Vladímir, podía estar interesado en su muerte. Según el chisme, Alejandro habría comentado en alguna ocasión: “Gracias a Dios, los niños y yo estamos vivos. ¡Qué decepción se habrá llevado Vladímir!”.

El gran duque Vladímir, comandante en jefe de la Guardia y del distrito militar de San Petersburgo, se encontraba efectivamente muy cerca en la línea de sucesión al trono. En 1874, antes de casarse con María Alexandrina Elisabeth Eleonora de Mecklemburgo-Schwerin, firmó junto a su hermano y a su padre, Alejandro II, un acta familiar que regulaba las condiciones de su matrimonio. En caso de convertirse en heredero al trono, su esposa debía adoptar la fe ortodoxa (algo a lo que ella se negaba, al no querer abandonar el luteranismo). Además, en 1881, su hermano lo nombró regente, en caso de una muerte repentina del emperador y hasta la mayoría de edad de Nicolás.

Sin embargo, nunca se encontraron pruebas que respaldaran esta teoría. Alejandro y Vladímir mantuvieron una relación cercana durante toda su vida, y el rumor sobre la supuesta implicación del gran duque en la tragedia de Borki nació del gusto compartido de ambos Románov por las bromas toscas.