Cuando un revolucionario ruso presidió el Senado de Hawái
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Durante su exilio, Sudzilovski adoptó el nombre de Nikolái Russel. Conoció a Karl Marx, participó en la guerra de liberación de los búlgaros contra la dominación turca, organizó el movimiento socialista en Rumanía y vivió en Grecia y Estados Unidos.
En 1892, el incansable revolucionario se trasladó a Hawái, donde se convirtió en un próspero propietario de plantaciones y comenzó a ofrecer asistencia médica gratuita a los habitantes indígenas, al tiempo que les transmitía sus ideales socialistas. Estos lo apodaron Kauka Lukini, que significa “doctor ruso”.
En 1898, Estados Unidos se anexionó el archipiélago y concedió a sus habitantes cierto grado de autogobierno. Russel gozaba de una enorme popularidad entre la población local y, en 1901, fue elegido primer presidente del Senado de Hawái.
Desde su cargo luchó para que los indígenas disfrutaran de todos los derechos y libertades políticas e impulsó la construcción masiva de escuelas y hospitales.
Su propuesta más audaz consistía en trasladar a Hawái a los habitantes rusos de Alaska, territorio que el emperador Alejandro II había vendido a Estados Unidos en 1867.
“¡A partir de ahora, la América rusa estará aquí!”, proclamó Russel.
Aquella política tan atrevida alarmó a Washington. Ese mismo año, mediante intrigas y sobornos, los estadounidenses consiguieron forzar su dimisión.
Desilusionado, Russel se trasladó a China, donde se dedicó a la investigación científica hasta su muerte, en 1930. Dejó numerosos y valiosos trabajos sobre medicina, etnografía, química, biología y agronomía.
Cuando las autoridades soviéticas le propusieron regresar a su patria, rechazó la oferta.