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Este piloto fue el primero en Rusia en aprender a sacar un avión de una barrena

Puerta a Rusia (Foto: Dominio público, Creado por OpenAI, Nikolái Pashin/Sputnik)
Entrar en barrena representa un grave peligro para los aviones modernos, pero en los albores de la aviación, a principios del siglo XX, el riesgo era mucho mayor. Muchos aviadores se devanaban los sesos buscando una solución al problema, pero solo unos pocos se atrevían a elevarse al cielo y provocar deliberadamente una barrena con fines experimentales. El primero en hacerlo en el mundo fue el australiano Harry Hawker, en el verano de 1914, y el segundo, el piloto ruso Konstantín Artseúlov.

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El abuelo de Artseúlov era el célebre pintor de marinas Iván Aivazovski, mientras que su padre, Konstantín Artseúlov, era ingeniero naval. Todo parecía indicar que su vida estaría vinculada al mar, pero sus problemas pulmonares frustraron aquellos planes. El joven decidió entonces interesarse por el cielo y se formó como aviador. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, combatió durante algún tiempo en la caballería antes de incorporarse a la aviación militar.

Dominio público

En 1916, Artseúlov se propuso encontrar una solución al problema de las barrenas, que ya habían costado la vida a numerosos compañeros. No solo desarrolló su propio método para recuperar el control de un avión que había entrado en pérdida, sino que decidió probarlo personalmente. El 24 de septiembre, el piloto despegó a bordo de un caza Nieuport 21, ascendió hasta los 2.000 metros de altitud y provocó deliberadamente una barrena.

“Por supuesto, la sensación de entrar en barrena por primera vez no fue especialmente agradable. Por eso, en cuanto comprobé que efectivamente estaba en pérdida, apliqué inmediatamente las maniobras que había ideado para sacar el avión de ella: empujé la palanca de mando hacia delante y pisé con fuerza el pedal del timón de dirección contrario al sentido de giro. Sentí que la presión del aire volvía a actuar sobre los mandos y conseguí detener la rotación del avión”, recordaba Artseúlov.

Aquel día repitió la maniobra en dos ocasiones.

Dominio público

El método de Artseúlov se incorporó al programa de formación de los pilotos rusos, y muchos de ellos lo utilizaron con éxito en combate. Simulaban que sus aviones habían sido derribados, para después recuperar altura y atacar por sorpresa a un enemigo que ya estaba celebrando su victoria.