5 ocasiones en las que la URSS acudió en ayuda de países de Latinoamérica
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Estos son cinco ejemplos:
1. Chile: ayuda tras el mayor terremoto jamás registrado
El 22 de mayo de 1960, el sur de Chile fue sacudido por el terremoto de Valdivia, de magnitud 9,5, considerado el más potente registrado instrumentalmente en la historia.
La catástrofe movilizó ayuda procedente de numerosos países, entre ellos la Unión Soviética. Documentos soviéticos conservados en archivos rusos muestran que el Consejo Central de los Sindicatos Soviéticos decidió enviar a los damnificados chilenos ropa, medicamentos y alimentos por valor de 500.000 rublos.
En un telegrama enviado a Luis Figueroa, secretario general de la Central Única de Trabajadores de Chile, los sindicatos soviéticos solicitaron incluso que se les indicara urgentemente a qué puerto debían hacer llegar los suministros.
La solidaridad soviética con Chile volvería a manifestarse después de otros terremotos que azotaron el país durante la década de 1960.
2. Cuba: socorro después del huracán Flora
En octubre de 1963, el huracán Flora golpeó con enorme violencia el Caribe. Cuba fue uno de los países más castigados: el ciclón permaneció durante días sobre la isla, provocando lluvias torrenciales, inundaciones y graves daños, especialmente en las provincias orientales.
Para entonces, Cuba y la URSS eran estrechos aliados y Moscú reaccionó ante la catástrofe. La documentación soviética conserva incluso una propuesta presentada por Alexéi Kosiguin al Presidium del Comité Central del PCUS para proporcionar ayuda a los trabajadores cubanos afectados por el huracán.
La asistencia se sumó a la enorme cooperación económica que la URSS ya mantenía con la isla. Cuba recibiría durante las décadas siguientes petróleo, maquinaria, alimentos, créditos y asistencia técnica soviética, mientras Moscú compraba productos cubanos, especialmente azúcar, en condiciones favorables.
3. Perú: un gigantesco puente aéreo después del terremoto de 1970
Probablemente sea el episodio más espectacular de todos.
El 31 de mayo de 1970, un terremoto devastó amplias zonas de Perú y provocó una avalancha que sepultó la ciudad de Yungay. La Unión Soviética puso en marcha una importante operación humanitaria.
Moscú envió ayuda utilizando, entre otros aparatos, los gigantescos aviones de transporte Antonov An-22 "Antéi". A Perú llegaron medicamentos, equipos médicos, ambulancias, viviendas prefabricadas y tres helicópteros Mi-8. También se instaló un hospital soviético de campaña en Huaraz y especialistas soviéticos colaboraron con los peruanos.
La misión tuvo un precio trágico. El 18 de julio de 1970, uno de los An-22 que transportaba ayuda a Perú desapareció sobre el Atlántico con 22 personas a bordo.
La tragedia dejó una profunda huella en las relaciones entre ambos países: en Perú, el 18 de julio acabaría siendo recordado como Día de la Solidaridad Peruano-Rusa.
4. Nicaragua: alimentos, petróleo y maquinaria en los difíciles años 80
Tras el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, Nicaragua estrechó rápidamente sus relaciones con la URSS. Aunque suele recordarse sobre todo la cooperación militar, la ayuda soviética fue mucho más amplia.
En plena guerra contra la Contra y con la economía nicaragüense sometida a una enorme presión, Moscú suministró alimentos, petróleo, materias primas y maquinaria.
Un documento presentado ante Naciones Unidas cifraba en más de 2.000 millones de rublos la asistencia económica y financiera soviética entre 1981 y 1988. Solo en 1988, los suministros gratuitos incluyeron 33.000 toneladas de trigo, 30.000 toneladas de arroz, conservas y pescado congelado.
La cooperación alcanzó además sectores como la energía, minería, agricultura, pesca, industria textil y formación profesional. Entre los proyectos soviéticos estuvieron instalaciones de almacenamiento de petróleo, centros de formación y proyectos industriales.
En 1987, un dirigente sandinista afirmó que Nicaragua había recibido ya más de 2.000 millones de dólares de ayuda económica soviética, sin contar la cooperación militar.
5. México: solidaridad después del terremoto de 1985
El 19 de septiembre de 1985, un terremoto de magnitud 8,1 golpeó México y causó una devastación especialmente grave en Ciudad de México.
La respuesta internacional fue enorme. En menos de un mes, México había recibido 220 vuelos procedentes de 37 países con ayuda para los damnificados. Entre el 20 de septiembre y el 9 de octubre llegaron más de 1.300 toneladas de medicamentos, instrumental médico, alimentos, equipos de rescate, herramientas, ropa y material de campamento.
La Unión Soviética se sumó a la solidaridad internacional con ayuda material y financiera. El episodio tuvo además una importancia simbólica: pese a pertenecer a bloques políticos diferentes durante la Guerra Fría, México y la URSS mantenían unas relaciones diplomáticas considerablemente más fluidas que Moscú con otros países latinoamericanos.