¿Por qué en la URSS se fabricaban fundas nórdicas con un agujero en el centro?

Wally McNamee/CORBIS/Corbis/Getty Images
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Las fundas de edredón con una abertura en forma de rombo o cuadrado son uno de los objetos más reconocibles de la vida cotidiana soviética. Este diseño tenía varias explicaciones bastante racionales.

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Las fundas de edredón comenzaron a fabricarse de forma generalizada en todo el mundo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando empezó a desarrollarse la producción industrial de tejidos a gran escala. Hasta entonces, en su lugar se utilizaba una sábana a la que se sujetaba la manta, normalmente de lana. Las fundas para mantas ya eran conocidas, principalmente en países de clima frío, pero su uso no estaba extendido por todas partes.

En la década de 1950, la Unión Soviética ya fabricaba juegos de ropa de cama que incluían fundas de edredón. Estas tenían una abertura en la parte delantera y podían encontrarse prácticamente en cualquier lugar, desde dormitorios particulares y guarderías hasta hospitales y cuarteles militares. ¿Por qué se eligió este diseño?

V. Kuzmin/Sputnik
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La explicación más habitual es que facilitaba la confección.

“Una de las razones de esta solución era que los tejidos utilizados para coserlas, como el algodón estampado, tenían una anchura de entre 80 y 90 centímetros, mientras que las fundas debían medir entre 143 y 220 centímetros de ancho. Por eso era necesario unir dos piezas de tela, y la costura quedaba justo en el centro”, explica Elena Meshchérina, responsable del departamento de producción de artículos textiles de una empresa rusa especializada en ropa de cama.

Para evitar que la costura estropeara el aspecto de la parte visible, se recortaba una abertura en forma de rombo, cuadrado o círculo, que después se remataba con un ribete o encaje. Algunas fuentes afirman que los retales sobrantes se utilizaban para confeccionar fundas de almohada, aunque no se han encontrado pruebas que lo confirmen.

Vsévolod Tarasevich/Sputnik
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Además, este diseño permitía prescindir de botones, cremalleras, corchetes y otros sistemas de cierre. Esto abarataba considerablemente la fabricación y aumentaba la productividad, ya que cada trabajador podía confeccionar más unidades durante su jornada.

Quienes vivieron en la URSS recuerdan a menudo que aquella abertura también facilitaba la tarea de introducir la manta en la funda. Resultaba mucho más sencillo hacerlo a través del agujero central que con los modelos modernos. Además, la manta se desplazaba menos y no se retorcía en su interior.

Marius Baranauskas/Sputnik
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Por cierto, algunas fábricas rusas todavía siguen confeccionando fundas de edredón con la característica abertura en forma de rombo en el centro.