Las tres mayores operaciones aerotransportadas soviéticas de la Segunda Guerra Mundial (Fotos)
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1. Operación aerotransportada de Viazma
Tras la exitosa contraofensiva soviética en las afueras de Moscú a finales de 1941, el mando soviético se propuso destruir por completo al Grupo de Ejércitos Centro alemán. Un elemento clave del plan consistía en lanzar un gran desembarco aerotransportado en la retaguardia enemiga para cortar la carretera y la línea ferroviaria entre Viazma y Smolensk.
La escasez de aviones de transporte y los constantes ataques de la Luftwaffe contra los aeródromos soviéticos retrasaron gravemente la operación. El primer grupo, compuesto por 462 paracaidistas, llegó a la zona el 18 de enero de 1942. A comienzos de febrero desembarcaron otros 2.500 hombres, pero el grueso de las fuerzas (unos 7.000 soldados) no llegó hasta finales de ese mes.
El efecto sorpresa se había perdido. Los alemanes reforzaron rápidamente sus posiciones y reaccionaron con eficacia a las amenazas en su retaguardia. Además, parte de los paracaidistas fue lanzada por error lejos de la zona prevista y, el 23 de febrero, murió el comandante del 4.º Cuerpo Aerotransportado, el general Alexéi Levashov.
«Intentábamos abrirnos paso en una dirección y luego en otra. Los grupos dispersos vagaban por los bosques, volvían a reunirse en destacamentos más grandes, pero después de cada combate... se dispersaban de nuevo. Todo era un movimiento caótico y confuso en medio de un sangriento torbellino, hacia el este, luego hacia el norte. Reinaban el caos y la desorganización; los mandos no sabían qué hacer, adónde ir ni cómo escapar de aquel anillo de fuego», recordaba el veterano Mijaíl Bogatski.
A pesar de todo, los paracaidistas consiguieron unirse al Cuerpo de Caballería de la Guardia del general Pável Bélov, que ya combatía tras las líneas alemanas, mientras esperaban la llegada del resto de las fuerzas soviéticas. Sin embargo, estas nunca lograron romper la defensa enemiga. Durante varios meses, paracaidistas y jinetes libraron una guerra de guerrillas hasta que, en junio de 1942, consiguieron regresar al territorio controlado por el Ejército Rojo.
2. Operación aerotransportada de Demiansk
A comienzos de febrero de 1942, el Ejército Rojo logró por primera vez desde el inicio de la guerra cercar a una gran agrupación alemana. En la llamada “bolsa de Demiansk”, situada en el noroeste de la URSS, quedaron atrapados unos 95.000 soldados alemanes.
La Luftwaffe consiguió abastecer eficazmente a las tropas cercadas mediante un “puente aéreo”, por lo que resultaba imprescindible destruir cuanto antes las pistas de aterrizaje construidas por los alemanes. La misión fue encomendada a las tropas aerotransportadas.
Un pequeño grupo de reconocimiento fue lanzado en paracaídas dentro del cerco, mientras que las principales fuerzas, integradas por varias brigadas aerotransportadas con unos 9.000 efectivos, penetraron en la zona esquiando. Esta decisión se tomó debido a la escasez de aviones de transporte y por el temor de que unos paracaidistas dispersos quedaran inmovilizados en la nieve profunda antes de poder reunirse.
Sin embargo, el durísimo invierno se convirtió en un obstáculo insalvable. Los soldados avanzaban lentamente por los bosques nevados, arrastrando con enorme dificultad morteros y equipo. Además, dentro del bolsa había muchas más tropas alemanas de las que el mando soviético había calculado. El enemigo detectó con facilidad tanto al grupo lanzado desde el aire como a las unidades de esquiadores e impidió que alcanzaran las pistas de aterrizaje.
A finales de marzo, pequeños grupos de soldados soviéticos, cargando con numerosos heridos, comenzaron a escapar del cerco. De los casi 9.000 hombres que participaron en la operación, poco más de 2.000 lograron regresar. El 21 de abril, los alemanes rompieron definitivamente el cerco.
3. El desembarco del Dniéper
Tras la victoria soviética en la batalla de Kursk durante el verano de 1943, la Wehrmacht inició una rápida retirada hacia el oeste con la esperanza de establecer una línea defensiva en el río Dniéper. Las tropas soviéticas trataron de impedirlo cruzando el río prácticamente pegadas al enemigo y creando cabezas de puente en la orilla occidental.
En la curva de Bukrin, cerca de Kiev, los paracaidistas debían apoyar el avance de las tropas terrestres. El 24 de septiembre comenzó el lanzamiento de varias brigadas aerotransportadas, con unos 4.500 hombres. La operación fue preparada con enorme precipitación: muchos soldados llegaron a los aeródromos apenas unas horas antes del despegue y recibieron las instrucciones durante el propio vuelo.
Lo peor fue que no se realizó ningún reconocimiento previo de la zona de lanzamiento, mientras que los alemanes habían concentrado allí importantes fuerzas.
“Habían desplegado seis divisiones y dos cuerpos de tanques. Y nos lanzaron precisamente contra ellos... Descendíamos del cielo directamente al combate y moríamos antes incluso de tocar tierra. Todo ardía. La noche se convirtió en día”, recordaba el sargento menor de la Guardia Piotr Nezhivenko.
Algunos soldados fueron lanzados por error sobre territorio enemigo y otros cayeron directamente al río Dniéper. El intenso fuego de la artillería antiaérea alemana obligó a los pilotos a ganar rápidamente altura, por lo que los paracaidistas saltaron desde unos 3.000 metros en lugar de los 400 previstos. Como consecuencia, quedaron dispersos por una enorme extensión de terreno.
“El enemigo estaba por todas partes... Había alemanes, colaboracionistas del Ejército de Vlasov, policías auxiliares... Detrás de cualquier arbusto podía acechar la muerte”, recordaría el soldado de la Guardia Vasili Shishkin.
Algunos combatientes consiguieron unirse a los partisanos y, en noviembre, lograron regresar a las líneas soviéticas.
De los 4.500 hombres que participaron en el desembarco, alrededor de 3.500 murieron, fueron capturados o desaparecieron. El Cuartel General del Alto Mando Supremo calificó la operación de «mal planificada» y renunció a organizar operaciones aerotransportadas de semejante envergadura hasta el final de la guerra contra Japón.