Hace 85 años comenzó el sitio de Leningrado
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El único hilo que unía la sitiada Leningrado con el resto del país era la ruta a través del lago Ládoga, la denominada “Carretera de la Vida”. Por ella se transportaban alimentos y se evacuaba a la población. Sin embargo, ni esta vía ni la aviación de transporte militar podían cubrir las necesidades de una metrópoli tan grande, y durante el primer invierno del sitio la ciudad sufrió una terrible hambruna. El vecino de Leningrado Yevgueni Alioshin recordaba:
“Se comió de todo: cinturones de cuero, suelas... En la ciudad no quedó ni un solo gato ni un perro, por no hablar de palomas y cuervos. No había electricidad. Para conseguir agua, la gente hambrienta y exhausta iba hasta el Nevá, cayendo y muriendo por el camino. Ya habían dejado de retirar los cadáveres; simplemente quedaban cubiertos por la nieve. La gente moría en sus casas, familias enteras, pisos enteros”.
Los intentos de romper el cerco comenzaron desde los primeros días, pero todos terminaron en fracaso. No fue hasta enero de 1943 cuando el Ejército Rojo consiguió liberar Shlisselburg, despejar la costa meridional del lago Ládoga y restablecer la comunicación terrestre entre Leningrado y el resto del país. En el estrecho corredor abierto se construyó rápidamente una línea ferroviaria y, el 7 de febrero, llegó por ella a la ciudad el primer tren cargado de alimentos.
Un año después, las tropas soviéticas hicieron retroceder al enemigo hasta 100 kilómetros de Leningrado y eliminaron definitivamente cualquier amenaza sobre la ciudad. Durante los 872 días que duró el sitio, entre 650.000 y un millón y medio de habitantes murieron, según distintas estimaciones, víctimas del hambre, el frío, los bombardeos de artillería y los ataques aéreos.