Así forjaron los rusos el ballet en Estados Unidos
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A comienzos del siglo XX, el ballet ruso fue mucho más allá de los teatros de Moscú y San Petersburgo. Las “Temporadas Rusas” de Serguéi Diáguilev realizaron giras triunfales por Europa y Estados Unidos, conquistando a millones de espectadores. Para entonces, el ballet en Rusia ya había alcanzado la perfección académica, mientras que en otros países apenas estaba naciendo.
Ballet Ruso en Montecarlo, 1924
Muchos bailarines y coreógrafos de la compañía de Diáguilev desempeñaron después un papel clave en el desarrollo del ballet fuera de Rusia. Tamara Karsávina se convirtió en vicepresidenta de la Real Academia de Danza de Londres; Olga Preobrazhénskaya, Liubov Egórova y Matilda Kshesínskaya abrieron escuelas de ballet en París; y Adolf Bolm, Mijaíl Mordkin y George Balanchine desarrollaron el ballet en Estados Unidos.
Adolph Bolm y Tamara Karsávina
Adolf Bolm y el Ballet de San Francisco
La compañía profesional de ballet más antigua de Estados Unidos fue fundada en 1933 en la ópera de la ciudad. El colectivo estuvo dirigido por el bailarín ruso Adolf Bolm.
Bolm, Adolph, Mr.
Artista del Teatro Marinski y destacado bailarín de la compañía de Diáguilev, Bolm sufrió una lesión durante una gira por Estados Unidos en 1916. Permaneció en el país y fundó su primera compañía de cámara, Ballet Intime, que combinaba coreografía clásica con danza contemporánea. Trabajó en producciones para el Metropolitan Opera y la Chicago Opera, antes de dirigir el San Francisco Opera Ballet.
Bolm creó el primer repertorio y sentó las bases profesionales de la futura compañía. A finales de los años treinta se trasladó a Hollywood, donde desarrolló coreografías para películas y dio clases.
En 1942, el San Francisco Ballet se convirtió en una compañía independiente bajo la dirección de los hermanos Christensen, quienes continuaron las tradiciones del ballet ruso en una interpretación moderna.
En 1944, en vísperas de Navidad, se representó en San Francisco el primer ballet El Cascanueces de Estados Unidos. Así nació también en América la tradición navideña de los ‘Cascanueces’.
Mijaíl Mordkin y el American Ballet Theatre
Mijaíl Mordkin (1880-1944) y Alexándra Balashova (1887-1979). 1914
Representante de la escuela moscovita y antiguo primer bailarín del Bolshói, Mijaíl Mordkin se convirtió en pionero del ballet en Nueva York. En 1925 abrió allí su propia escuela de ballet y dos años después fundó la compañía Mordkin Ballet.
En 1940, junto con su alumna Lucia Chase, fundó el Ballet Theatre. Hoy esta compañía es conocida mundialmente como el American Ballet Theatre (ABT).
Mijail Mordkin y sus estudiantes en Nueva York, 1925
El ABT fue la primera compañía estadounidense de ballet que realizó una gira en la URSS, en 1960. En ella bailaron Alexánder Godunov, Mijaíl Baríshnikov (que además dirigió la compañía entre 1980 y 1989), Natalia Makárova y Diana Vishniova.
George Balanchine y el New York City Ballet
Balanchine en 1930
Pero probablemente la figura más importante del ballet estadounidense fue el genial George Balanchine. El joven bailarín petersburgués Gueorgui Balanchivadze adoptó un seudónimo de estilo americano siguiendo el consejo de Serguéi Diáguilev.
Llegó a Estados Unidos en 1933. Allí conoció al mecenas Lincoln Kirstein y juntos fundaron varias compañías de danza.
En 1948 creó su obra maestra: el New York City Ballet, que se convirtió prácticamente en la escuela nacional del ballet estadounidense.
1937. Balanchine en Hollywood
Balanchine transformó el ballet clásico ruso para el público americano, haciéndolo más dinámico y moderno. Su sello distintivo fue el llamado ‘ballet sin argumento’, basado en formas musicales puras.
En lugar de decorados fastuosos y cuentos fantásticos, proponía la danza por la danza, donde música y movimiento formaban una unidad. Esto resultó extraordinariamente acorde con el espíritu de la cultura estadounidense. Balanchine creó un repertorio que sigue siendo hoy una parte esencial del NYCB.
Balanchine en 1960
La versión de El Cascanueces de Balanchine (1954) está considerada una de las mejores del mundo. Otra joya de su repertorio es el espectáculo en tres actos Joyas (1967), donde cada parte está dedicada a una piedra preciosa y hace referencia a distintas escuelas de danza.