El piloto soviético que recibió la orden de derribar el U-2 de Gary Powers… ¡embistiéndolo!

OpenAI
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El 1 de mayo de 1960 es recordado como el día en que la Unión Soviética derribó el avión espía U-2 de Francis Gary Powers. Pero existe una historia paralela, casi desconocida, que revela hasta dónde llegó la URSS para detener aquel intruso: un piloto soviético desarmado recibió la orden de derribar el avión estadounidense embistiéndolo con su propio caza.

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Su nombre era Ígor Mientiukov, y aquel día estuvo a segundos de convertirse en un kamikaze soviético.

La caza del U-2

A primera hora de la mañana, los radares soviéticos detectaron un avión que volaba por encima de los 20.000 metros. Enseguida, el mando de defensa aérea asumió el control. Jrushchev, al enterarse del incidente, ordenó destruir el intruso a cualquier precio.

Mientras el U-2 avanzaba hacia Sverdlovsk, la tensión aumentaba. La zona contaba con unidades de misiles y cazas, lo que ofrecía una oportunidad real de interceptarlo.

Dominio público U-2 en vuelo
Dominio público

El piloto equivocado en el lugar exacto

Como explican en Gazeta por puro azar, el capitán Ígor Mientiukov se encontraba en la base de Koltsovo realizando una simple escala de repostaje. No estaba en misión de combate. Llevaba un Su-9 recién salido de fábrica, en configuración de traslado, sin misiles y sin cañones.

Aun así, recibió la orden de despegar de inmediato. Y en vuelo, la instrucción más extrema que podía imaginar:

“Prepárese para embestir el objetivo.”

Si sobrevivía al impacto, aún tendría que eyectarse a más de 20 kilómetros de altitud, donde casi ningún piloto podía vivir.

Airwar.ru Su-9 en vuelo
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Una persecución imposible

Guiado desde tierra, leemos en Lenta.ru el Su-9 aceleró hasta casi Mach 2 mientras ascendía. Parecía acercarse al U-2, pero el avión estadounidense giró y Mientiukov, incapaz de maniobrar a esa altura y velocidad, se pasó de largo varios kilómetros sin llegar a verlo.

airwar.ru
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Antes de que pudiera intentarlo de nuevo, recibió una nueva orden: cortar postquemador y abandonar la zona. Los misiles S-75 Dvina ya habían sido lanzados y cualquier aeronave cercana corría peligro.

Poco después, uno de esos misiles alcanzó el U-2 de Powers.

Getty Images Los restos del avión espía estadounidense U-2.
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Mientiukov no volvió a hablar públicamente de aquella misión y su participación quedó enterrada durante décadas en documentos clasificados.