Cinco razones de la longevidad caucásica
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Las razones por las que muchas personas apenas alcanzan la mitad de esa edad se debe, en gran medida, a nuestro estilo de vida: contaminación ambiental, alimentación inadecuada, estrés intenso, alcohol y tabaco. Sin embargo, el fenómeno de la longevidad en el Cáucaso lleva décadas atrayendo la atención de los científicos.
Los gerontólogos incluso utilizan un término especial: “zona azul”, que designa aquellas regiones donde la concentración de centenarios es especialmente elevada.
¿Qué permite a los habitantes de estas zonas conservar la energía y la lucidez mental mucho más allá de los 90 años? Los estudios y las opiniones de los especialistas señalan cinco factores principales que actúan de manera conjunta. Aunque reproducir completamente el estilo de vida caucásico en una gran ciudad resulta difícil, cada uno de estos elementos merece ser tenido en cuenta.
1. El factor genético
El residente de Dzauarikau, Dzotsa Tsopánov, de 80 años, conversa con un grupo de escolares en el centro de la imagen.
Investigadores de la Universidad Estatal de Kabardia-Balkaria identificaron diez genes principales relacionados con el envejecimiento y la longevidad.
Uno de los más interesantes es el gen APOE, responsable del metabolismo del colesterol y asociado al riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer. Entre las personas que alcanzaron los 90 años o más era significativamente más frecuente una de sus variantes favorables: el alelo e3.
Además, los longevos presentan con menor frecuencia variantes genéticas asociadas a enfermedades cardiovasculares, estrés oxidativo y reparación del ADN, entre ellas las relacionadas con los genes ACE, AGT, PON1, PON2, CAT y BRCA1.
2. El aire de montaña
Vista de la cordillera Salatau en el distrito de Kazbek, Daguestán.
Vivir en altitud, donde la concentración de oxígeno es menor, no supone una desventaja, sino un entrenamiento constante para el organismo.
Como respuesta a esta ligera falta de oxígeno, el cuerpo aumenta la producción de glóbulos rojos y desarrolla una red más eficiente de vasos sanguíneos, lo que a largo plazo puede contribuir a retrasar el envejecimiento.
A ello se suma la pureza del aire, libre de emisiones industriales. Para muchos pueblos del Cáucaso, esta es una condición de vida natural y uno de los factores ambientales más beneficiosos para la salud.
3. La alimentación tradicional
Ancianos reunidos alrededor de una mesa en Grozni.
La dieta de los longevos caucásicos se basa en productos naturales y poco procesados.
Los lácteos fermentados (como la leche, el matsoni y diversos quesos) forman parte de la alimentación diaria. Estos alimentos favorecen una microbiota intestinal saludable y ayudan a reducir el riesgo de diversas enfermedades, incluido el cáncer.
También desempeñan un papel importante las verduras, legumbres, hierbas aromáticas y melones, que aportan fibra y vitaminas esenciales.
Incluso los condimentos picantes, como la adzhika, una salsa tradicional elaborada con pimiento rojo, podrían tener efectos beneficiosos. Algunos científicos consideran que contribuyen a regular la presión arterial y mejorar la circulación sanguínea.
4. Actividad física natural
Una mujer del pueblo de Sogratl, en el distrito de Gunib, perteneciente a la República de Daguestán.
La mayoría de los longevos del Cáucaso han realizado trabajo físico durante toda su vida, a menudo en zonas montañosas y al aire libre.
No se trata de entrenamientos intensivos, sino de una actividad cotidiana y constante: trabajar en el huerto, cuidar el ganado o caminar por terrenos accidentados.
Este estilo de vida mantiene los músculos activos y contribuye a la buena salud del sistema cardiovascular.
5. Una familia fuerte y ausencia de estrés crónico
Un habitante de Derbent, en la República de Daguestán.
Otro factor clave es el papel de la familia.
Las personas mayores en el Cáucaso rara vez viven solas. Están rodeadas de hijos, nietos y otros familiares, se sienten útiles y mantienen un papel activo dentro de la comunidad.
Esta red de apoyo reduce significativamente los niveles de estrés.
Además, entre los longevos abjasios, por ejemplo, es habitual seguir horarios muy regulares: las comidas, el trabajo y el descanso se desarrollan según un ritmo estable, lo que disminuye la carga sobre el sistema nervioso.
Frente a las prisas, la competencia y la tensión propias de las grandes ciudades, en estas comunidades predominan la tranquilidad y la capacidad de disfrutar de las cosas sencillas de la vida.