Profesor de ruso en Egipto: ‘El interés por el idioma no deja de crecer en nuestro país’
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Mustafá estudió en la Facultad de Lenguas Extranjeras (Facultad Al-Alsun) de la Universidad Ain Shams de El Cairo. En aquella época, Egipto recibía una enorme cantidad de turistas rusoparlantes, por lo que muchos estudiantes elegían precisamente el ruso.
Tras graduarse en 2004, obtuvo la licencia de guía: primero trabajó como acompañante y después como guía turístico.
“En 2014 empecé a trabajar como profesor de ruso: primero con trabajadores del sector turístico y después con estudiantes en diferentes centros privados”, cuenta Mustafá.
Más tarde dio el salto al mundo académico y enseñó ruso en la Facultad de Turismo y Hostelería de la Universidad de Sadat. Actualmente hace lo mismo en el Instituto Superior de Turismo de Abu Qir, en Alejandría, donde tiene alrededor de 3.000 estudiantes.
El interés por el ruso en Egipto no disminuye
“En Egipto existe un enorme interés por la lengua rusa y no se limita al turismo”, afirma Mustafá.
Los dos países tienen muchos otros puntos de contacto. Por ejemplo, Rusia está construyendo actualmente la central nuclear de El Dabaa, cerca de Alejandría, y también está previsto un proyecto conjunto para crear una zona industrial junto al canal de Suez.
Para trabajar en este tipo de proyectos existe una importante demanda de especialistas que conozcan el idioma ruso. “A los estudiantes que saben ruso se les abren grandes perspectivas profesionales y pueden ganar bastante dinero en Egipto”, explica Mustafá.
Las dificultades de la traducción y grandes planes
Como profesor, observa que la gramática rusa (las terminaciones, las declinaciones de los sustantivos y las conjugaciones verbales) es lo más complicado para sus estudiantes.
“Además, nosotros, los árabes, escribimos de derecha a izquierda, mientras que en ruso se escribe al contrario, de izquierda a derecha”. Los estudiantes tienen que esforzarse para adaptarse y aprender a pensar en ruso, en lugar de limitarse a traducir cada palabra.
Por eso se alegra especialmente cuando escucha a sus alumnos conversar y bromear en ruso, utilizar construcciones complejas, verbos de movimiento y prefijos.
“A pesar de las dificultades que los estudiantes pueden encontrar al aprender ruso, esto no disminuye su entusiasmo; al contrario, los inspira a continuar”, escribió Mustafá en su ensayo para el Concurso Internacional Pushkin para profesores de lengua rusa, en el que fue uno de los ganadores.
Junto con otros galardonados procedentes de más de 20 países, fue invitado a Moscú para participar en la ceremonia de entrega de premios y, por supuesto, para encontrarse e intercambiar experiencias con otros profesores.
“Durante muchos años soñé con visitar Moscú, pero no lo conseguí hasta este año, y además lo hice dos veces. En junio estuve aquí para participar en un congreso sobre la historia del mundo antiguo. La segunda vez fue en septiembre, cuando fui galardonado en el Concurso Pushkin”.
Al profesor egipcio le gustó Rusia y tiene previsto regresar en más ocasiones para cumplir otros dos sueños: conocer San Petersburgo y viajar en tren desde Moscú hasta Vladivostok.
“¡Siete días disfrutando de verdad de la belleza de Rusia!”