Así terminó una profesora serbia enseñando ruso a entrenadores deportivos
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Cuando el conocido entrenador serbio de fútbol Marko Nikolić firmó un contrato con un club ruso, decidió que daría su primera rueda de prensa en su nuevo puesto sin intérprete. Quería que desde el primer momento lo vieran como uno más.
Faltaban tres meses para el acontecimiento y llamó a Antonela para mejorar su ruso. Para la joven profesora aquello supuso todo un reto. Comenzaron a trabajar casi como si se tratara de un entrenamiento deportivo: estudiaban ruso cinco días a la semana, con repeticiones constantes, analizando hasta las más pequeñas entonaciones y simulando situaciones de estrés.
“Resultó que el idioma es como el deporte: está sujeto a la disciplina”.
El entrenador superó con éxito la rueda de prensa y Antonela comprendió que durante aquellos meses ella también había crecido enormemente como profesora. Desde entonces, y durante los últimos cinco años, recibe constantemente mensajes y llamadas de profesionales del mundo del deporte que quieren mejorar su ruso.
¿Por qué una serbia empezó a estudiar ruso?
“Vivo en Nova Pazova, una pequeña ciudad situada entre Belgrado y Novi Sad. Aquí el ruso es precisamente nuestra segunda lengua extranjera y los niños empiezan a estudiarlo ya en quinto curso”, contó Antonela a “Puerta a Rusia”.
Recuerda con cariño a su profesora del colegio, que además del idioma supo transmitir a sus alumnos parte de su amor por la cultura rusa: les hablaba de Moscú, les daba a conocer la literatura rusa y les leía poemas de Pushkin.
Antonela decidió que quería dedicarse al idioma e ingresó en la Facultad de Filología. Ya durante su segundo año comprendió que quería ser profesora.
Su trabajo principal es el de intérprete judicial de ruso, aunque también se dedica activamente a impartir clases particulares.
“No trabajo en una escuela pública. Mi aula es un centro de entrenamiento, una habitación de hotel antes de un partido o una conexión por Internet a última hora de la noche. Mis alumnos son profesionales adultos, acostumbrados a la presión y a conseguir resultados”.
En Serbia siempre hay interés por el ruso
Según Antonela, el ruso no es algo exótico en Serbia: se estudia y despierta interés. Actualmente no solo forma parte de la memoria histórica, sino que también es una herramienta para el desarrollo profesional.
Desde hace cinco años, cada año aparece entre sus alumnos algún nuevo profesional del deporte (un entrenador, un mánager o un jugador) que comienza a estudiar ruso.
“Para mí, la lengua rusa es una canción que nosotros, los profesores, debemos seguir cantando. Y debemos transmitir pequeños fragmentos del mundo de la lengua rusa. Es Pushkin, son las canciones, son los poemas, es el amor, es Moscú, es, en definitiva, la maravillosa y gran Rusia”.
Moscú, un lugar especial
“Para los especialistas serbios, Moscú no es una ciudad abstracta, sino un verdadero centro de oportunidades. Y aquí el idioma se convierte en una muestra de respeto. Cuando un entrenador extranjero habla ruso, incluso con acento, demuestra su disposición a entrar en otra cultura y aceptar sus reglas del juego”.
Así lo escribió Antonela en el ensayo con el que participó este año en el Concurso Internacional Pushkin para profesores de lengua rusa.
Antonela ya había oído hablar mucho de Moscú durante su infancia gracias a su profesora. Más tarde viajó a la ciudad como estudiante para realizar unas prácticas. En aquel momento estaba convencida de que dominaba bien el ruso.
“Después de cinco días en compañía de jóvenes moscovitas comprendí que no entendía casi nada. Hablaban deprisa, utilizaban jerga y unas entonaciones que no aparecían en los libros de texto. Era una lengua viva y urbana, no la que había estudiado. En aquel momento supuso un pequeño choque. Más tarde se convirtió en una importante lección”.
Con el tiempo, reconoce Antonela, Moscú dejó de ser únicamente un destino profesional para convertirse también en un lugar de crecimiento personal. Ahora ha regresado a la ciudad con un estatus completamente diferente: como ganadora de un concurso internacional para profesores de lengua rusa.