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Hallan en el Kremlin de Moscú las reliquias de san Dimitri Donskói

Hallados los restos de Dmitri Donskói en la Catedral del Arcángel del Kremlin. Tras 636 años, se ha confirmado la autenticidad de los restos del gran príncipe.
Serguéi Vlásov / Servicio de Prensa del Patriarcado de la Iglesia Ortodoxa Rusa / Sputnik
El sarcófago con los restos del príncipe que infligió una importante derrota a la Horda de Oro y marcó el comienzo del resurgimiento de la Rus fue descubierto durante las obras de restauración del suelo de la catedral del Arcángel.

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El hallazgo de las reliquias

La Catedral del Arcángel del Kremlin de Moscú, donde fueron descubiertos previamente los restos del santo príncipe guerrero Dmitri Donskói.
Viacheslav Prokófiev

Desde la muerte de Dmitri Donskói se sabía que había sido enterrado en la catedral del Arcángel. El lugar de su sepultura aparece mencionado en las crónicas. Sin embargo, hasta ahora no se había confirmado la autenticidad de sus restos. El descubrimiento consiste precisamente en la localización efectiva y la confirmación científica de la autenticidad de las reliquias del gran príncipe de Moscú.

Durante unas obras de restauración programadas en la catedral del Arcángel, situada en el recinto del Kremlin de Moscú y cuyo suelo había sufrido hundimientos, se desmontaron junto al muro sur las estructuras funerarias de ladrillo de la cripta. Bajo ellas, los restauradores encontraron tres sarcófagos completos de piedra blanca. Además de Dmitri Donskói, allí están enterrados su padre, el gran príncipe Iván el Rojo, y el príncipe Dmitri Zhilka de Úglich.

Dmitri I Ivánovich (1350–1389), apodado Donskói por su victoria en la batalla de Kulikovo. Príncipe de Moscú (desde 1359) y gran príncipe de Vladímir (desde 1363).
Evgueni Leónov / Sputnik

Según representantes de la Iglesia ortodoxa rusa, los restos de Dmitri Donskói se han conservado casi por completo. La única parte que falta es el hueso calcáneo izquierdo. Se señala que los huesos se encuentran en buen estado de conservación y no presentan indicios de daños posteriores a la muerte.

Los especialistas han confirmado que los restos encontrados pertenecen efectivamente al santo y gran príncipe Dmitri Donskói.

Vencedor de la Horda y constructor del Kremlin

Sarcófago con los restos del santo príncipe guerrero Dmitri Donskói en la Catedral del Arcángel del Kremlin de Moscú.
Viacheslav Prokófiev / Sputnik

El príncipe Dmitri Donskói vivió en la segunda mitad del siglo XIV (1350-1389). Pasó a la historia de Rusia principalmente por dos grandes logros: en primer lugar, infligió una importante derrota militar a la Horda de Oro en la célebre batalla de Kulikovo, representada posteriormente por numerosos artistas rusos; y, en segundo lugar, fortaleció considerablemente el Principado de Moscú. Por ello es venerado tanto como héroe nacional como santo.

La batalla de Kulikovo, librada cerca del río Don el 8 de septiembre de 1380, constituye el episodio más conocido de su reinado. Fue precisamente a raíz de ella cuando recibió el sobrenombre de “Donskói”. El príncipe Dmitri reunió a las tropas de distintos principados rusos y se enfrentó al enorme ejército del caudillo Mamái, gobernante de facto de la parte occidental de la Horda de Oro.

Los restos del finado príncipe Dmitri Donskói, hallados en el sarcófago durante los trabajos de restauración en la Catedral del Arcángel del Kremlin de Moscú.
Viacheslav Prokófiev / Sputnik

Según la tradición, antes de la batalla el príncipe recibió la bendición del célebre san Sergio de Rádonezh. Finalmente, las tropas rusas obtuvieron la victoria. Aunque aquel enfrentamiento no supuso la liberación inmediata de las tierras rusas del dominio de la Horda (Moscú sería incendiada por los mongoles apenas dos años después), tuvo una enorme importancia moral: demostró que la Horda podía ser derrotada.

Además de por su fama como comandante militar, Donskói es recordado como un gobernante prudente y con visión de futuro. Reforzó considerablemente el Principado de Moscú. Entre 1367 y 1368 sustituyó las murallas de madera del Kremlin de Moscú por otras, más resistentes, construidas en piedra blanca. Fue la primera fortaleza de piedra del noreste de la Rus.

También amplió con éxito sus dominios, sometiendo a principados vecinos, entre ellos Rostov y Riazán, y reforzando el poder de Moscú. Asimismo, fue el primer príncipe moscovita que logró transmitir a su hijo, Basilio I, el título de gran príncipe sin contar con la aprobación del kan de la Horda de Oro. Fue un paso importante hacia la independencia.